La Ley de Moore dice que la potencia de cálculo de los ordenadores aumenta un 200% cada 18 meses. Es decir, a igualdad de precio, un ordenador es hoy, el doble de potente que hace un año y medio. Esta afirmación, de momento se sigue cumpliendo desde que Gordon Moore la formulara por primera vez en 1965.

Aunque últimamente parece que los megahertzios de los ordenadores no aumentan a ese ritmo, Intel afirma que a la citada ley, le quedan todavía 15 o 20 años.

Quizás el quid de la cuestión es que pese a que la velocidad bruta no aumenta a ese ritmo (principalmente por limitaciones tecnológicas en los procesos de fabricación), el rendimiento global si que lo hace.

Moore formuló el principio en base al número de transistores de un procesador, a más transistores, mayores características disponibles, y por lo tanto más velocidad potencial.

Mayor integración supone mayores cachés, memorias más eficientes…

Está claro que un procesador Ahtlon XP a 2000 Mhz reales, rinde bastante menos que un Athlon 64 a 2000 Mhz pese a tener la misma velocidad de reloj. En este caso el primero se comercializaría como un Athlon XP 2200+, mientras que el segundo sería un Athlon 64 3000+. Por tanto hay un 35% de diferencia de rendimiento a pesar de tener la misma frecuencia de reloj.

Según Intel, la tecnología deberá cambiar para seguir ese ritmo de evolución, pero están convencidos de que así será. En efecto, su futuro como empresa fabricante de chips, depende de ello.