La distancia separa los cuerpos de las personas, el mar simboliza desde antaño precisamente eso. Hace 500 años el océano era un obstáculo insalvable, tierras que permanecían aisladas por una barrera oceánica de miles de kilómetros.

Gracias al esfuerzo de muchos que estuvieron antes que nosotros, y que con tesón contribuyeron a hacer del mundo un lugar mejor, podemos afirmar que hoy la distancia no es para tanto. Separa los cuerpos de una manera relativa, pero mantiene conectados los corazones y las mentes, que al fin y al cabo son mucho más importantes.

Entonces ese mar se presenta ante nosotros como un horizonte de esperanza, la mirada se pierde hasta el infinito recordándonos nuestra meta, nuestro fin. Haciéndonos plenamente conscientes de a donde queremos llegar.

No es fácil, y no será fácil. Sin embargo es esa necesidad vital de conseguirlo, esas ganas y esa motivación por hacerlo posible y por luchar hasta lograr aquello que más anhelamos. Hoy esta es nuestra recompensa, porque lo estaremos leyendo juntos. Uno al lado del otro.

Sigues siendo lo mejor que me ha pasado, porque cada instante que vivimos es el mejor momento. ¡Feliz cumpleaños!