Aunque tengo este despertador de la relojería Aniceto de Lugo, comprado hace más de dos años, no ha sido hasta recientemente que he comenzado a usarlo de manera habitual.

A Boa Reguladora, Fábrica Nacional de Relógios Reguladora, S. A., o simplemente Reguladora, es la factoría más antigua de la Península Ibérica en la fabricación de relojes. Fundada en 1892 por José Gomes Carvalho en Famalicão (Portugal), comenzaron fabricando relojes de pared y de mesa. Aunque poco a poco fueron ampliando su catálogo con relojes de pié, de pulsera, de bolsillo etcétera, tanto mecánicos como de cuarzo.

En los años 1970 y 1980, era habitual que Reguladora remarcase algunas de sus creaciones para diferentes clientes, muchos de ellos ubicados en España. En particular, este despertador Aniceto Reguladora, se puede encontrar personalizado también para Pedro Izquierdo (Madrid), Casas La Silva, Reig (Avilés), o bajo su propia marca Reguladora y Reguladora New Time.

En este caso, hablamos de la Relojería Aniceto, en la Plaza España 6 de Lugo, en pleno centro de la ciudad, como indica la esfera (ahora
Praza Maior 6).

La relojería cerró hace aproximadamente 15 años con la jubilación de Aniceto que la regentaba. Sin embargo, y dada la excelente ubicación del local, en los soportales de la plaza, y escasos 30 metros del Ayuntamiento, se abrió una nueva relojería que aún existe, pero más orientada a la moda, que a la horología como en tiempos de Aniceto.

Gracias a Jose que se hizo con el stock una vez cerrado, y a Juanra de Relojería Áncora que se encargó de ponerlos a punto, he podido disfrutar de esta pieza única en la historia relojera de la península, y a los que debo agradecer también su contribución en estos anales.

En cuanto al despertador, tiene unas dimensiones de 86mm de diámetro y 46mm de grosor, con cristal de plexiglás y un sencillo pero fiable movimiento mecánico de manufactura que late a 12.000 vph.

Aunque escogí el color amarillo, que me parecía un reflejo pop de la época, se ofrecían en multitud de colores: azul, verde, rojo, naranja, …

Datan de los años 1980, con una carcasa de metal, y un lumen aplicado a los números y las agujas, más que decente para la época. Como es habitual, cuenta con dos barriletes, uno para el mecanismo, y otro para la alarma, consiguiendo de esta manera unas 30-35 horas de reserva de marcha.

A las 12, una subesfera indica la hora en la que se fijó la alarma, que estéticamente me gusta más que la aguja auxiliar. A las 6, tenemos el segundero pequeño, quizás menos práctico que una trotadora, pero más elegante.