Últimamente oímos con demasiada frecuencia la expresión "banda ancha", sobre todo en boca del gobierno, o de las operadoras telefónicas.

El discurso suele ir acompañado de una intención pública para facilitar el acceso a dicha tecnología a los ciudadanos, de cara a facilitar la entrada en el mundo tecnológico.

A mi entender la verdad es mucho más triste que todo esto.
Aquí van mis discrepancias:

1) Suelen equiparar el término "banda ancha" a ADSL 256/128. Esto no es banda ancha, quizás lo era hace 3 o 4 años, pero hoy en día ya no lo es. Las necesidades han cambiado, y ahora queremos algo más que poder escuchar la radio por internet.
2) No son conexiones simétricas, y la mayoría son muy asimétricas (2048/512). Evidentemente esto limita el uso de P2P o de servidores privados.
3) No se garantiza una velocidad mínima adecuada. Tan solo el 10% del ofrecido. Por lo tanto las operadoras no se esfuerzan en mejorar la calidad del servicio que dan a los clientes.
4) Seguimos pagando precios abusivos de más de 45 Euros mensuales por conexiones de ADSL convencional, que por otro lado, son casi idénticos a cuando Telefónica empezó a instalar ADSL en España hace 5 años.
Parece ser que los precios de la tecnología se rebajan a medida que pasa el tiempo en todo, salvo en las comunicaciones. Este es el punto más delicado, ya que aleja las conexiones de ADSL del presupuesto de la mayoría de familias.
5) Se rebajan las prestaciones y los servicios ofrecidos sin previo aviso y de forma un tanto oscura. Ya no se ofrece IP fija; se dan de baja usuarios que consumen demasiado ancho de banda; se incluyen clausulas de baja abusivas en los contratos (con pago de indemnización a la operadora incluido); dan cuentas de correo con capacidades irrisorias; instalan proxies-caches que dificultan la navegación, …
6) Escaso interés en la resolución de incidencias por parte de las operadoras.

Esto es lo que yo considero banda ancha accesible para el público, y que sin ir más lejos es aproximadamente lo que se ofrece en otros paises europeos:

1) Mayor ancho de banda. Mínimo 1 Mbps. Idealmente se deberían ofrecer 1024/512; 2048/1024, 4096/2048 y 8192/2048. A modo de punto de entrada se debería ofrecer también 512/256 y 256/128.
2) Conexión simétrica. El mismo ancho de subida que de bajada, o un ratio 2:1 en su defecto.
3) Ancho de banda garantizado. Con un mínimo del 50% de la velocidad ofrecida.
4) Precios asequibles. 30 Euros mensuales para una conexión 1024/512 y 10 Euros mensuales para la actual 256/128.
5) Más servicios. Ilimitada tasa de transferencia, IP fija, cuentas de correo con 100 Mb, …
6) Mejoras en los servicios de atención al cliente y soporte técnico de las operadoras.

Por lo tanto parece que lo que las altas esferas consideran banda ancha a precio asequible, no se parece en absoluto a lo mismo que yo entiendo con esos dos términos.

Ya para acabar, tengo que decir que si queremos que España sea un pais puntero en I+D+i, debemos facilitar el acceso a la tecnología a la población. Esto es: calidad a precio económico.

Así nos ahorraremos los traumas la próxima vez que otra multinacional industruial con planta en España, decida despedir a sus trabajadores para deslocalizar la factoría a un sitio con mano de obra más barata.

La tecnología aporta un elevado valor añadido, pero si queremos dominar la tecnología, tenemos que hacerla accesible al gran público.