Motivado por el éxito cosechado en el artículo Especificaciones de las pilas de botón, hoy hablaré sobre las diferentes tecnologías de baterías recargables.

Capacitador
Usan el conocido condensador eléctrico para almacenar la energía. Su densidad energética es baja, a cambio son económicos, y muy duraderos, por lo que se utilizan para la alimentación de dispositivos de bajo consumo eléctrico.

Ni-Cd
Inventadas en 1898, las baterías de Níquel-Cadmio fueron las protagonistas de mi adolescencia. Su principal defecto era el efecto memoria, que obligaba a descargarlas completamente antes de volverlas a cargar, pues de no hacerse, la batería iba perdiendo capacidad. Su principal ventaja, su larga duración, con hasta 1.500 ciclos de carga/descarga. Su uso iría decreciendo desde los años 90 en favor de su sustituto, las baterías Ni-MH.

Ni-MH
Las baterías de Níquel e Hidruro metálico se comercializan desde 1989 para sustituir a las de Ni-Cd, reemplazan el Cadmio por un hidruro metálico, lo que no solamente reduce los contaminantes, sino que también abarata el coste, y ofrecen hasta 3 veces más capacidad. No sufren el efecto memoria, pero su vida útil es de como máximo 1.000 ciclos de carga/descarga.

Li-Mn
Mejoran a las de Ni-MH en que mantienen la carga más tiempo, por lo que son ideales para consumos bajos. Sin embargo, no resisten tantos ciclos de carga/descarga como éstas, y poco a poco van perdiendo capacidad. Así, las conocidas baterías ML2016 y ML2020 de los relojes usan esta tecnología, que además se usa en modelismo, o incluso cigarrillos electrónicos.

Ión-Li
El primer prototipo de baterías de iones de Litio, se fabricó en 1985. Ofrecen el doble de densidad de energía que las de Ni-MH, y además aumentan los ciclos de carga/descarga hasta 1.200. Miembros de esta familia son las CTL920 y CLT1616 que equipan muchos relojes solares.

Li-Po
Las baterías de polímeros de Litio, mejoran a las de Ión-Li con hasta un 50% de densidad energética, aunque reducen su vida útil hasta los 1.000 ciclos de carga/descarga.

Pb y H2SO4
Usado en las baterías de coche, en base a plomo y ácido sulfúrico disuelto en agua, se restringe su uso a este tipo de aplicaciones por su peligrosidad y relativamente baja densidad de energía. Resisten hasta 800 ciclos de carga/descarga.

Ni-H2
Las baterías de Níquel-Hidrógeno son las que se usan en coches con célula de combustible. El hidrógeno va presurizado a casi 100 ATM, y su principal ventaja es la duración, con 20.000 ciclos de carga/descarga, aunque ello requiera grandes mantenimientos para prevenir fugas o explosiones.