Botellas de cristal

Cuando surgió la polémica de las botellas de PET (Politereftalato de etileno), decidí pasarme a las de vidrio. Es cierto que más o menos se sabía que degeneraban, y que no era recomendable reutilizarlas mucho tiempo, pero opté por hacer el cambio a las botellas de cristal.

La mayoría de botellas de agua, son ahora de PEAD (Polietileno de Alta Densidad), un material que no conlleva los riesgos para la salud del PET, pero ya era tarde, y además del botijo, decidí reutilizar botellas de cristal para el agua en la nevera.

Personalmente utilizo las de Monte Pinos, o de Vichy Catalán, que salen generalmente más baratas que comprar una botella vacía. Además, las que se venden sueltas, son en general de producción china, y puede que sea peor el remedio que la enfermedad. Si te gusta, date prisa, porque Vicky Catalán empezó a finales de 2015 a distribuir su botella de plástico (PET), inspirada en los mosaicos de Antoni Gaudí con 1,2 litros de capacidad, y ahora la ha extendido a todo el estado. Todo ello viene reforzado por una ambiciosa campaña publicitaria, donde destacan resistencia, o sea su única ventaja. Así que todo parece indicar, que la clásica de cristal, terminará desapareciendo.

La mayoría de aguas sin gas que encontramos en supermercados, se distribuyen en envases plásticos. Tenemos que ir a aguas de mayor categoría para hacernos con el envase de vidrio. Otra alternativa, es adquirir aguas con gas, donde por su naturaleza, la mayoría se envasan en cristal. Es curioso como la San Narciso, no nos va a costar mucho más que un envase plástico tipo Bezoya o Font Vella.

Me gustaría abogar por el antiguo hábito de los envases retornables, que devolvíamos al establecimiento a cambio de un dinerito, incentivaban el interés por el reciclaje, tanto de jóvenes que complementaban su paga, como de recicladores alegales, que ahora operan en la sombra.

La diferencia actual, es que cuando depositamos un envase de vidrio en el contenedor verde, al usuario no se le compensa económicamente de ninguna manera. O sea desmotiva, o si se quiere no incentiva. Luego esos vidrios, van a una empresa subcontratada por el ayuntamiento, que se supone que las recicla para fabricar nuevos envases. En cambio, en el sistema tradicional, el usuario llevaba los envases retornables vacíos a donde los compró, y recibía una pequeña cantidad monetaria. Esos envases, se hacían llegar a su correspondiente fabricante, que los limpiaba, restauraba o reciclaba, y volvían a ser reutilizados. Hay por tanto dos diferencias clave: Compensación al usuario, y que no siempre se fundían y volvían a producir, ahorrando así energía.

Ventajas

Les veo varias ventajas, que quiero comunicaros, y a ver si así entre todos mejoramos un poco nuestros hábitos diarios:

Mejor para el medioambiente
Ciertamente la fabricación de una botella de cristal, es más costosa en cuanto a uso energético y consumo materias primas que una de vidrio. Sin embargo una botella de vidrio, nos puede durar más de una vida. Estoy seguro que recordaréis la nevera de vuestra abuela con botellas que podían tener 10 o 20 años sin ningún problema.

Por contra, una botella de plástico, tendremos que irla renovando, al menos cada pocos meses. Ello se debe por un lado a que al no ser rígidas, se van deformando, solamente de cogerlas. Algo que vemos cada vez más, debido a que el plástico es cada vez más fino. Si hacemos el cálculo, en 10 años, habríamos consumido una botella de vidrio, pero al menos 60 de plástico.

Más duraderas
Derivado de la anterior, un recipiente de vidrio, es inerte al contacto con alimentos muchos químicos. No suele oxidarse, y es impermeable a los gases, así que no necesita aditivos extra que le den esas cualidades.

Más baratas
Lo hemos visto en el ejemplo anterior, Aunque su coste unitario se más elevado, a lo largo de su vida, resultan más rentables. 60 botellas de plástico nos costarán 12 euros, mientras que una botella de cristal, no llegará a 1,5€. O sea 8 veces más económicas.

Más saludable
Como os explicaba con las correas de resina, este tipo de plásticos, adolecen de un problema. Es lo que se llama migraciones de monómeros, y que hace que estas moléculas aditivas, vayan escapándose del compuesto, ya sea al aire, o al agua de su interior. Es decir, la que luego ingeriremos.

Se enfría más rápido
Como la conductividad térmica del vidrio, es aproximadamente de 0,8, contra 0,03 del plástico, ello quiere decir que una vez está en la nevera, se enfriará más rápido. Si bien es cierto, que una vez sacada, se calentará con mayor rapidez.

Mejor resistencia a las temperaturas
El vidrio aguanta mejor las temperaturas extremas, tanto bajas, como especialmente altas. Una botella de plástico, difícilmente resistirá más de 70º, mientras que una de cristal, aguantará sin inmutarse hasta el doble. Algo que es importante por ejemplo a la hora de lavarlas con agua caliente.

Mejor diseño
Es indudable que estéticamente las botellas de vidrio están más logradas. Son envases destinados a durar, y por lo tanto con un proceso de fabricáción más trabajado. Desde los biselados de Vicky Catalán, el conjunto de Solán de Cabras, o el bonito tono azulado de Monte Pinos.

Inconvenientes

Apenas tienen inconvenientes, pero es necesario hablar también de ellos.

Más pesadas
Su masa es el principal inconveniente. Algo que conlleva que su transporte sea más caro, y su manejo algo más incómodo. Sin embargo, una vez llenas con un litro de agua, las diferencias se atenúan, a 1 Kg. para el plástico, contra 1,2 Kg. para el vidrio. O sea un 20% más como mucho.

En relación con esto, también son más voluminosas debido al grosor del cristal, por lo que necesitan más espacio en el frigorífico.

Menos variedad
Como desgraciadamente los reyes del consumo son las de plástico, las encontramos en multitud de variedades y tamaños: 0,2l, 0,33l, 0,5l, 1l, 1,5l, o 2l.

En cambio, para los envases de vidrio, tan sólo podremos encontrar con facilidad 0,33l, 0,5l y 1l.

Más frágiles
Todos lo habéis comprobado alguna vez. Una botella de plástico, incluso llena de agua, fácilmente sobrevivirá a una caída al suelo. Una de vidrio, ni siquiera vacía lo hará.



12 comentarios en “Botellas de cristal”

  1. Las migraciones de monómeros lo vemos muy bien en los relojes de resina, como pronto cogen ese brillito característico del desgaste, que no es más que el pulido del roce constante. Todo eso no se aprecia normalmente, pero está ahí. Por cierto que el acero también lo tiene, no así el titanio o el aluminio, que forman una capa durísima (sobre todo el aluminio) que lo hace muy resistente. De hecho en acero lo mejor para un reloj es el recubrimiento DLC, que le da esa cualidad (el problema del DLC es que con un severo impacto lo puedes quitar, sin embargo el titanio el mismo metal vuelve a crear esa capa, por eso no me gustan los dlc, tuve uno y lo devolvi).

    Pero vamos, aunque nos preocupe eso, en nuestra vida diaria estamos rodeados de plásticos que respiramos constantemente (smartphones, impresoras, cajas varias, envases…). Hace unos años Greenpeace hizo un análisis de la química existente en el aire de las casas y ahí salía de todo 😀 Y nada bueno, por cierto.

    Personalmente las botellas de vidrio no son santo de mi devoción, por el problema de su limpieza (tienen el cuello muy estrecho y es un rollo, no hablas del agua que se gasta en eso y de las molestias que una de plástico te ahorra, que eso también son ventajas :D), pero lo que de verdad me pone enfermo de ellas son los tapones, la mayoría van cogiendo ese lustre o se desgastan y acaban ensuciando todos los líquidos que metas. Recuerdo que, hace años, La Casera tenía envases de vidrio con un tapón de plástico bastante resistente, pero por lo general los tapones son uno de sus puntos más débiles. Volviendo a tu ejemplo de «la nevera de la abuela», es verdad que se guardaban muchas botellas de cristal, pero recordarás que la mayoría estaban sin tapón, ¿a que sí? 😀

  2. bianamaran, todas mis botellas están sin tapón. Como bien observas, se acaban oxidando, y al final son imposibles de limpiar. Además creo que destapadas, facilitan que se evapore el cloro, o como mínimo, noto que el agua tiene mejor sabor sin tapar.

    Del titanio y el aluminio, sabes que opino exactamente lo mismo que tu.

    No había pensado en lo que dices, estamos rodeados de plásticos en nuestra vida normal, muchos de ellos sufriendo condiciones extremas como exposición a la luz del sol, calor, frío, y esos vapores, seguro que acaban en contacto con nosotros. Pero bueno, si al menos evitamos el plástico al beber, pues algo mejoraremos.

  3. Me gustaría saber cómo hizo ese estudio Greanpeace… para que el aire de un local sea saludable hay que ventilarlo bien TODOS LOS DÍAS. Sólo el hormigón suelta gas radón… que es radiactivo y si no se ventila bien puede hacer saltar las alarmas de los controles de entrada/salida de una central nuclear (ya ha pasado, pero ahora no recuerdo dónde se contaba con todo detalle la anécdota). Por no decir que un ambiente viciado facilita la propagación de enfermedades varias…

    Yo tengo en casa dos botellas de cristal con tapón hermético: http://image.made-in-china.com/43f34j10RjPQLCsrOzcp/Airtight-Glass-Oil-Bottle-Swin.jpg

    En Pamplona, la Mancomunidad hizo una campaña de reciclaje donde habilito unos «contenedores» que al dejar el vidrio te cargaban el bonobus… la pena es que duró sólo un par de meses, pero en ese poco tiempo se recogieron en esos contenedores una auténtica barbaridad de vidrio.

    Me pareció una campaña ideal pues en un sólo movimiento fomentaba el reciclaje del vidrio y el uso del transporte público y funcionó estupendamente.

  4. Yo también vi esas botellas, pero me daba mala espina que fueran chinas. Cuando reeditaron La Casera en esa botella, si que me conseguí una. Lo que pasa que está en casa de mis padres. Tendré que mirar a ver si siguen existiendo.

    De la campaña de Pamplona, me parece absolutamente genial. Lástima que las buenas ideas, sean las que menos duren. Porque como dices, incentivaba dos cosas buenas: el reciclaje, y el transporte público.

  5. Si, obviamente si es posible utilizar otros materiales.
    Lo que más me escama y por lo que más me desligo de Greenpeace en general es que no les importa recurrir a la violencia (o al menos no la condenan si va con sus intereses), como ejemplo la quema de cosechas de transgénicos… uno puede estar a favor o no y defender tus ideas, pero de ahí a quemar la cosecha va un trecho muy largo, la actitud de Greenpeace en ese asunto ha sido, para mi, la gota que ha colmado el vaso y ya no me creo nada de ellos sólo porque venga de ellos.

  6. Totalmente de acuerdo. Reivindicar está muy bien, pero sin llegar en ningún caso a la violencia, ni al contrasentido. Quemar cosechas, implica hambre, por muy transgénicas que sean. Y eso es intolerable, en un mundo donde más de 1.000 millones de personas pasan hambre.

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