Después de ponerme al con la Casio FX-991SPX, he notado una cierta melancolía en mi corazón.

Me explico, estas nuevas SPX, son unas calculadoras increíbles. No solamente hacen más cosas que antaño, sino que además, son todavía más sencillas de utilizar y muy asequibles.

Mi FX-82SX de 1992 y que estuvo a la venta hasta hace poco, parece un juguete comparado con la nueva FX-82SPX.

De hecho un modelo tan básico y asequible como esta nueva FX-82SPX que podemos conseguir por menos de 20€, tiene muchas cosas que superan a mi FX-6300G de 1991 a 2004. Una calculadora que en su época era de gama media-alta, y en cualquier caso, mucho más cara de lo que es hoy día incluso una FX-991SPX.

Recuerdo haber tenido calculadoras desde muy pequeño, me encantaban, pero no sería hasta que heredé mi primera calculadora científica, la Casio FX-17, que empecé a maravillarme con la cantidad de operaciones que permitía hacer, pero yo desconocía.

Desgraciadamente en aquella época, las calculadoras, incluso las más sencillas como ahora sería la Casio SL-787 eran algo prohíbido en la escuela.

Así que tuve que esperar hasta el bachillerato, donde los profesores eran y son, bastante entusiastas del tema (recuerdos a los Sres. Ruíz y Grau), y nos recomendarnos hacernos con una calculadora científica, la elegida fue una Casio FX-180PA (PV/P Plus) producida entre 1989-1991. Era en efecto mi primera calculadora científica propia, pero además, era una con una utilidad tan real, como lo era el colegio.

Esto empezaba a pintar bien, por fin se daban cuenta de la utilidad que tenían. En seguida descubrí que era programable, por eso la P del modelo, y aquí vino un nuevo mundo. En esto modelo, la programación era esencialmente guardar pulsaciones de teclas, pero era suficiente para crear programitas, y aprender. Sus 36 pasos de memoria, no daban para mucho, pero fue todo un descubrimiento. Era la potencia de tener un botón de EXE o RUN, en vez de igual.

Al terminar bachillerato, me hice con una FX-4000P (1985-1989), y un manual de 130 páginas. Viendo las fechas, debía estar descatalogada ya, pero el caso es que era un maquinón, y fue la calculadora científica que más disfruté, con un lenguaje de programación que justo introducía ese modelo, y que iba bastante más allá de las pulsaciones de teclas de la FX-180P. Además sus 8 Kbit de memoria, daban para 550 pasos de programación que era más que suficiente. Con un Hitachi HD61747B38 además, era realmente rápida, y su LCD dotmatrix, mejoraba la presentación notablemente.

A mi pesar, la tuve que sustituir al perderla en la universidad, optando por un modelo equivalente en precio a ésta, la FX-6300G, que os comentaba al principio. Aunque reducía el espacio de programas a 400 pasos, ofrecía capacidades gráficas en una pantalla dotmatrix de 40×23 píxels de resolución, a un precio razonable. El manual eran 190 páginas, y se fabricaba ya en Tailandia.

Eran productos fabricados en Japón, y como tecnología que eran, caros, y generalmente incomprendidos por el público general, incluyendo el profesorado. Así que se decidió cortar de raíz, en adelante nada de calculadoras programables. De hecho si el modelo, incluía alguna P, ya era mala señal. En caso de duda, se quedaba sin poder usarse en clase, y menos aún en los exámenes. Quizás por eso me llamó la atención que la nueva FX-991, se denomine SP X, con una peligrosa P, que indica lo que en conjunto con SP, indica que es la versión Iberia, aunque no sea programable. Quizás IB, o ESPT hubiera sido más claro.

Mi opinión es que el miedo radicaba en el desconocimiento de lo que un programa podía hacer. Está claro que podíamos simplemente almacenar cadenas con fórmulas o fechas que nos sirvieran en el exámen, pero era algo bastante inocente. Si el profesor estuviera familiarizado con esta tecnología, algo que poco a poco con ayuda de entidades como la División Educativa Casio vamos logrando, la mayoría de ejercicios se podrían plantear de manera que una calculadora programable, no diera más ventajas que una no-programable.

El beneficio está claro, meter a los estudiantes en el mundo de la programación, en este caso con una calculadora.

El problema es que del catálogo actual, solamente las FX-5800P y las FX-50F son programables. En ambos casos no son baratas, unos 70€ y 50€ respectivamente, pero es que además no han avanzado en la medida que lo han hecho las ClassWiz.

Imaginemos algo como la FX-5800P, pero combinado con lo que nos han traído las nuevas FX-991SP X, pantalla de alta resolución, alimentación solar, más funciones, y a un precio en consonancia con éstas. Digamos no más de 40€. Además, aprovechando el excelente LCD, podría incorporarse algunas de las posibilidades gráficas como la 9750GII o la Graph 35+.

Sin embargo, es un camino que parece tendencia, no sólo para Casio, sino que también lo vemos en Texas Instruments, HP o Sharp, donde los modelos programables son cada vez más escasos, y comparativamente más caros.

En fin, que hecho de menos mi FX-6300G, una calculadora muy completa, programable, con capacidades gráficas, y a precio razonable; pero actualizada con la tecnología que ahora tenemos.

Me alegra saber, que ya sea con modelos actuales, o antiguos, todavía sigue habiendo comunidades en internet dedicadas a la programación con calculadoras, sobre todo modelos Casio. Un potencial, que la marca debería explotar, pues entusiastas, quedan, y al final la programación va a ser una actividad cada vez más normalizada en el futuro.