Calculadoras programables

Después de ponerme al con la Casio FX-991SPX, he notado una cierta melancolía en mi corazón.

Me explico, estas nuevas SPX, son unas calculadoras increíbles. No solamente hacen más cosas que antaño, sino que además, son todavía más sencillas de utilizar y muy asequibles.

Mi FX-82SX de 1992 y que estuvo a la venta hasta hace poco, parece un juguete comparado con la nueva FX-82SPX.

De hecho un modelo tan básico y asequible como esta nueva FX-82SPX que podemos conseguir por menos de 20€, tiene muchas cosas que superan a mi FX-6300G de 1991 a 2004. Una calculadora que en su época era de gama media-alta, y en cualquier caso, mucho más cara de lo que es hoy día incluso una FX-991SPX.

Recuerdo haber tenido calculadoras desde muy pequeño, me encantaban, pero no sería hasta que heredé mi primera calculadora científica, la Casio FX-17, que empecé a maravillarme con la cantidad de operaciones que permitía hacer, pero yo desconocía.

Desgraciadamente en aquella época, las calculadoras, incluso las más sencillas como ahora sería la Casio SL-787 eran algo prohíbido en la escuela.

Así que tuve que esperar hasta el bachillerato, donde los profesores eran y son, bastante entusiastas del tema (recuerdos a los Sres. Ruíz y Grau), y nos recomendarnos hacernos con una calculadora científica, la elegida fue una Casio FX-180PA (PV/P Plus) producida entre 1989-1991. Era en efecto mi primera calculadora científica propia, pero además, era una con una utilidad tan real, como lo era el colegio.

Esto empezaba a pintar bien, por fin se daban cuenta de la utilidad que tenían. En seguida descubrí que era programable, por eso la P del modelo, y aquí vino un nuevo mundo. En esto modelo, la programación era esencialmente guardar pulsaciones de teclas, pero era suficiente para crear programitas, y aprender. Sus 36 pasos de memoria, no daban para mucho, pero fue todo un descubrimiento. Era la potencia de tener un botón de EXE o RUN, en vez de igual.

Al terminar bachillerato, me hice con una FX-4000P (1985-1989), y un manual de 130 páginas. Viendo las fechas, debía estar descatalogada ya, pero el caso es que era un maquinón, y fue la calculadora científica que más disfruté, con un lenguaje de programación que justo introducía ese modelo, y que iba bastante más allá de las pulsaciones de teclas de la FX-180P. Además sus 8 Kbit de memoria, daban para 550 pasos de programación que era más que suficiente. Con un Hitachi HD61747B38 además, era realmente rápida, y su LCD dotmatrix, mejoraba la presentación notablemente.

A mi pesar, la tuve que sustituir al perderla en la universidad, optando por un modelo equivalente en precio a ésta, la FX-6300G, que os comentaba al principio. Aunque reducía el espacio de programas a 400 pasos, ofrecía capacidades gráficas en una pantalla dotmatrix de 40×23 píxels de resolución, a un precio razonable. El manual eran 190 páginas, y se fabricaba ya en Tailandia.

Eran productos fabricados en Japón, y como tecnología que eran, caros, y generalmente incomprendidos por el público general, incluyendo el profesorado. Así que se decidió cortar de raíz, en adelante nada de calculadoras programables. De hecho si el modelo, incluía alguna P, ya era mala señal. En caso de duda, se quedaba sin poder usarse en clase, y menos aún en los exámenes. Quizás por eso me llamó la atención que la nueva FX-991, se denomine SP X, con una peligrosa P, que indica lo que en conjunto con SP, indica que es la versión Iberia, aunque no sea programable. Quizás IB, o ESPT hubiera sido más claro.

Mi opinión es que el miedo radicaba en el desconocimiento de lo que un programa podía hacer. Está claro que podíamos simplemente almacenar cadenas con fórmulas o fechas que nos sirvieran en el exámen, pero era algo bastante inocente. Si el profesor estuviera familiarizado con esta tecnología, algo que poco a poco con ayuda de entidades como la División Educativa Casio vamos logrando, la mayoría de ejercicios se podrían plantear de manera que una calculadora programable, no diera más ventajas que una no-programable.

El beneficio está claro, meter a los estudiantes en el mundo de la programación, en este caso con una calculadora.

El problema es que del catálogo actual, solamente las FX-5800P y las FX-50F son programables. En ambos casos no son baratas, unos 70€ y 50€ respectivamente, pero es que además no han avanzado en la medida que lo han hecho las ClassWiz.

Imaginemos algo como la FX-5800P, pero combinado con lo que nos han traído las nuevas FX-991SP X, pantalla de alta resolución, alimentación solar, más funciones, y a un precio en consonancia con éstas. Digamos no más de 40€. Además, aprovechando el excelente LCD, podría incorporarse algunas de las posibilidades gráficas como la 9750GII o la Graph 35+.

Sin embargo, es un camino que parece tendencia, no sólo para Casio, sino que también lo vemos en Texas Instruments, HP o Sharp, donde los modelos programables son cada vez más escasos, y comparativamente más caros.

En fin, que hecho de menos mi FX-6300G, una calculadora muy completa, programable, con capacidades gráficas, y a precio razonable; pero actualizada con la tecnología que ahora tenemos.

Me alegra saber, que ya sea con modelos actuales, o antiguos, todavía sigue habiendo comunidades en internet dedicadas a la programación con calculadoras, sobre todo modelos Casio. Un potencial, que la marca debería explotar, pues entusiastas, quedan, y al final la programación va a ser una actividad cada vez más normalizada en el futuro.



26 comentarios en “Calculadoras programables”

  1. Yo tuve, y sigo teniendo, una 4000P. La compré cuando empecé la universidad, y ahora la usa mi hijo. La única pega que tiene, a mi entender, es que las pilas duran bastante poco. Pero por lo demás, ¡chapó!

    Recuerdo que cuando la compré hice un programa para calcular los máximos, mínimos y puntos de inflexión de una función, y este programa me ayudo a aprobar la asignatura de Analisis Matemático I 😉

    Incluso tenía un modo para convertir números a hexadecimal, octal y binario, que durante todos estos años me vino muy bien, hasta que me la quitó mi hijo 😉

  2. Jose, ¿y por qué no le regalas a tu hijo una Casio FX-991 SPX por ejemplo, y así tu vuelves a disfrutar de la FX-4000P?.

    Ahora hablando en serio. Es verdad que las pilas duraban poco, unos 6 meses si la usabas regularmente, pero es lo que tenía la pantalla dotmatrix que consumía más. Y aunque ahora esas pantallas y circuitos consumen bastante menos, no tienes más que verlo con la 991SPX que te decía, los modelos actuales que explotan eso a tope como las FX-9860, vienen a durar más o menos eso.

  3. Yo sigo conservando la Casio FX-82SX y mi mujer, que es ingeniera, tiene una HP que utilizaba en la universidad, no recuerdo el modelo pero era de esas que costaban un riñón y medio.

    Tengo gratos recuerdos de la Casio y su tapa-crea-chuletas-para-formulas-con-lapiz, jejej

  4. Efectivamente Rafael Rodríguez. La FX-CP400 es programable, igual que también lo son las FX-9860, o la FX-5800P.

    El problema es que las primeras cuestan a partir de 100€, que lo aleja de los estudiantes, que son el público más adecuado para ellas. Mientras que la 5800P, es programable, pero sin todas las características de las nuevas ClassWiz.

    skabeche, estoy de acuerdo. A mi también me encanta la FX-82SX, que todavía uso puntualmente. Aunque cuando pruebas por ejemplo la nueva FX-82SPX, no hay color.

  5. Gracias por tu mensaje Francisco Pereira. Una máquina muy duradera la FX-4500P. Recuerdo que fue candidata también cuando me hice con la FX-6300G de la misma generación, aunque por la diferencia de precio que había, me fui a por la superior. De la 4500P, me encanta que me recuerda mucho a la FX-4000P que comento en la historia.

  6. Vaya, la Casio FX-180PA 🙂 Es muy parecida a mi primera calculadora científica: la Casio fx-180p. Fue mi primera calculadora científica y mi primer dispositivo programable, aunque su modelo de programación fuese tan limitado (180 pasos en dos áreas y «salto» solo al primer paso del programa).

    Estas calculdoras además se programaban en un «modo a ciegas»: no veías qué comandos habías metido para verificar que no te habías equivocado, no podías editar los programas. En HP, pese a tener calculadoras en los primeros tiempos solo con pantallas con indicadores de 8 segmentos, consiguieron hacerlo: al pulsar una tecla en modo programación te muestra en pantalla la fila y columna de la tecla, así sabes qué tecla metiste (si te equivocaste o no), e incluso podías editar el programa: al final sabías de memoria qué código númerico (fila-columna) correspondía a cada función 🙂

    Y eso lo ofrecía HP no en las calculadoras posteriores, sino ya en su primera calculadora programable de bolsillo, la HP-65 con pantalla de segmenetos LED rojos (funcionaba con batería recargable y alimentador). Modelos posteriores como la serie Voyager ( https://es.wikipedia.org/wiki/Serie_HP-10C ), tenían la pantalla de segmentos LCD, e igualmente permitían ver y editar programas de la misma forma.

    HP era una maravilla en aquella época, y sus calculadoras eran instrumentos profesionales, no lo que son hoy.

    En Casio es muy interesante la fx-180P Plus porque pese a tener una pantalla principal de segmentos, tenía un pequeño trozo superior de matriz de puntos donde podíamos ver los comandos que íbamos introduciendo, no programando ya a ciegas (también lo tienen otros modelos como la fx-3900Pv). Ese modelo era muy popular en Francia (debía de ser casi como la calculadora oficial).

  7. Sí, la FX-180PA, era una evolución posterior de la FX-180P, adaptada a estudiantes, y con un precio más asequible. Fue también mi primera calculadora programable. La programación era limitada, pero debido a sus pocas posibilidades, nunca llegué a agotar esos 180 pasos en un programa. Cuando llegaba al límite, era por varios.

    En cuanto a programación, HP, siempre fue por delante, pero la notación polaca inversa (RPN), las hacía poco intuitivas al principio.

  8. La FX-6300G la compré cuando ya estaba descatalogada porque me parecía interesante por lo pequeña-compacta que era para ser programable y gráfica (con un espacio muy pequeño para los gráficos, pero gráfica a fin de cuentas), pero me decpionó por calidad, por usar pilas de botón y sobre todo por su modelo de programación tan desfasado.

    Supongo que después de acostumbrarse al modelo de programación RPL de HP (HP-28 HP-48…), donde los programas reciben un nombre yse comportan como una funcióLa FX-6300G la compré cuando ya estaba descatalogada porque me parecía interesante por lo pequeña-compacta que era para ser programable y gráfica (con un espacio muy pequeño para los gráficos, pero gráfica a fin de cuentas), pero me decpionó por calidad, por usar pilas de botón y sobre todo por su modelo de programación tan desfasado.

    Supongo que después de acostumbrarse al modelo de programación RPL de HP (HP-28 HP-48…), donde los programas reciben un nombre yse comportan como una funcióLa FX-6300G la compré cuando ya estaba descatalogada porque me parecía interesante por lo pequeña-compacta que era para ser programable y gráfica (con un espacio muy pequeño para los gráficos, pero gráfica a fin de cuentas), pero me decpionó por calidad, por usar pilas de botón y sobre todo por su modelo de programación tan desfasado.

    Supongo que después de acostumbrarse al modelo de programación RPL de HP (HP-28 HP-48…), donde los programas reciben un nombre y se comportan como una función o comando más, con todas las posibilidades que ello abre, hace duro volver a otras calculadoras tan limitadas que solo puedem tener 10 programas (P0, P1,… P10) y no ya cortas en memoria sino en flexibilidad.

    Hace unos años compre una Casio fx-3650p porque era programable y solar. Pude comprobar que no solo no han ido a mejor sino a peor: 4 áreas de programa, pero encima con los comandos de programación escondidos en farragosos menús los que hace que crear o editar un programa sea una auténtica tortura: lento e incómodo hasta ser inaguantable, mientras que en Casio antiguas todos los comandos los tenías al alcance de la mano.

    Sinceramente no tengo muchas esperanzas respecto a Casio en el campo de las calculadoras programables.

    También entiendo que el momento de las calculadoras programables ya pasó. Hoy prácticamente casi nadie se molestaría en programarlas, y por otro lado hoy estas calculadoras científicas se enfocan a la enseñanza: ya no son herramientas profesionaes como eran las HP hace décadas. De ahí que tengan un enfoque muy diferente.

  9. A mi me pasó justo lo contrario. Nunca pude acostumbrarme a las HP. Es verdad que el sistema de Casio es engorroso, y no demasiado potente. Pero por contra, es sencillo de aprender.

    La FX-6300G, era probablemente una calculadora desfasada cuando la debimos comprar los dos. Pero por su precio, ofrecía cosas inigualables. Completa, gráficos, y programación.

    Esa calculadora, usaba la segunda generación del Casio Basic, que es el que sigue vigente a día de hoy. Poco ha cambiado. Los programas pueden tener nombre, hay algunas funciones más, pero sigue siendo esencialmente lo mismo.

    Creo que va siendo el momento de la tercera generación, con una sintaxis más BASIC, más conocida, y más flexible.

  10. Inicialmente el sistema de las HP es muy diferente (RPN en las antiguas y RPL en las HP28 y HP48) y la gente normal no era capaz ni de hacer una suma con ellas (no era «1 + 2 =», sino «1 enter 2 +» ), pero una vez aprendido es lo más eficiente que hay. Además en las RPL se pueden introducir también las fórmulas/cálculos en formato algebraico.

    Entiendo que la curva de aprendizaje es mayor en estas HP, pero el resultado mucho mejor que en las Casio. El esfuerzo inicial tiene su recompensa en rapidez y flexibilidad posterior.

    A las que no yo no me he podidos acostumbrar es a las HP antiguas con RPN (y eso que tengo dos, una HP-15C y un HP-67, por lo especiales que son), no por usar notación polaca inversa, sino por tener un stack de solo 4 niveles, con lo cual puedes perder cálculos. Estoy acostumbrado al stack de las RPL que es ilimitado y orientado a objetos (en el sentido de que en cada nivel del stack tienes un objeto cualquiera, bien sea un número real, una matriz o un gráfico o cualquier otro tipo).

    En las HP no solo los programas tenían un nombre: pasan a ser un comando/función más que puedes utilizar como tal en cualquier sitio: en modo directo, en otros programas. ¿Que la máquina no tiene una función? Pues uno se le programa y la tiene disponible en cualquier momento (dentro y fuera de los programas) como cualquier función interna. Además el teclado también es extremadamente personalizable: puedes asignar las funciones/comandos donde quieras; Inclsuo las HP 48 tienen unos enganches en el frontal para poner una plantilla alrededor sobre el teclado con otras leyendas para el mismo. Estaba pensada como una HERRAMIENTA altamente flexible.

    Si quieres una calculadora programable en BASIC, las TI-89 son estupendas (yo tengo dos TI-92 Plus, que es la versión grande en apaisado, pero me gustan más las HP48 porque por su RPL son más rápidas de usar y más flexibles). Usan un BASIC de TI: https://en.wikipedia.org/wiki/TI-BASIC

    Si quieres una calculadora progrmable en BASIC con pantalla moncroma, corre a comprarla antes de que las retiren para sustituirlas por las nuevas tipo móvil 🙂

    Supongo que ahora, que las calculadoras son ya no herramientas para profesionales sino para estudiantes, los tiros irán por hacerlas más tontas (al gusto de docentes y de la «generación tablet»), y adaptadas a la clase, en lugar de hacerlas como flexibles herramientas profesionales como se hacían antes.

    En la gama alta (gráficas/programables) están tirando hacia calculadoras más parecidas a los móviles: HP Prime y las nuevas TI-Nspire: pantallas a color, baterías tipo móvil y sus problemas asociados: poca duración de la batería e incluso firmwares inestables. Imagínate en medio de un examen que se acaba la batería o se produce un bug y se cuelga o se pierde lo que se estaba haciendo 🙁 Se pierde la gracia de las calculadoras anteriroes: eran portables o de bolsillo, su autonomía era gigantesca y se veían incluso a pleno sol gracias a sus pantallas LCD monocromas.

    También entiendo que hoy en día poca gente está dispuesta a programar en una calculadora (o a aprender a programarla). Hubo un tiempo pasado en el que los ordenadores no eran algo habitual, sino que eran caros y necesitaban grandes monitores/televisores además de corriente. Hoy en día sucede lo contrario: hay ordenadores portátiles por una miseria. ¿Quien quiere programar en una calculadora más allá de una función o algo muy sencillo/corto? Recuerdo un tiempo en el que incluso hacíamos juegos para estas calculadoras, además de todo tipo de utilidades. Hoy día prácticamente nadie está interesado en ello.

  11. David G, me haces una gran sugerencia con las Texas Instruments, de las que apenas tengo experiencia. A ver si tengo la oportunidad de trastear con la programación de una de ellas. El TI Basic suena muy interesante

    La tecnología se va extendiendo, e intentan homogeneizarla. Igual que las cámaras empezaron a parecerse a teléfonos, o al revés, ahora es el turno de las calculadoras. Pero como bien dices, se heredan sus defectos. Porque si el hardware es similar, no necesitamos una calculadora específica. Con un software que pudiéramos correr en nuestro teléfono, sería suficiente.

    Casio acaba de lanzar la fx-CG50, que es algo parecido, pero con ciertas ventajas, que no tiene la TI Nspire, usa pilas AAA, que si quieres pueden ser recargables. O sea, que te vas a tu examen con pilas en el bolsillo, y riesgo controlado. La pantalla en color, aporta ventajas, pero tal vez sería interesante una de doble capa, que pudiera actuar como LCD cuando el usuario así lo pidiese, y por tanto ahorrar energía.

  12. Te voy a poner dos ejemplos de diferencia HP RPL con una Casio típica:

    1/ Quieres calcular la raiz cuadrada de un resulatdo anterior:

    En la HP simplemente pulsas la tecla «raiz cuadrada» y ya está.

    En una Casio tienes que pulsar «raiz cuadrada» ANS y EXE.

    Una tecla frente a tres teclas 🙂 Tal es la elegancia y eficacia de una HP. ¿Qué es más natural y fácil, pulsar «raiz cuadrada» y obtener el resultado, o pulsar «raiz cudrada» más ANS más EXE? 🙂

    2/ Quieres hacer un sencillo programa:

    En una HP simplemente introduces el programa como cualquier otro obejeto (cada objeto se distingue por unos delimitadores, por ejem un vector va entre corchetes [], una cadena entre «», un programa entre «») lo depositas en la pila, pones el nombre que quieras darle y pulsas la tecla «almacenar» (STO), igual que harías con cualquier otro objeto si lo quieres almacenar. Y ya está: es igual que almacenar cualquier objeto en una variable: el mismo proceso para todos, incluídos los progrmas.

    En una Casio y muchas otras calcualdoras modernas, tienes que ir a un modo programación, o a un menú y seleccionar una opción de prorgama, entras en un modo diferente, editas, etc, etc, luego tienes que salir, etc. Realmente es mucho más complicado y menos eficiente que en la HP.

    PD: Desde hace tiempo no compro pilas alcalinas: compro pilas recarbales de baja tasa de descarga (vienen ya cargadas de fábrica), como las Sanyo Eneloop y similares (ya las tiene cualquier marca, incluso las marcas blancas de algunos supermercados). El problema de las recargables antiguas era que se descarban solas incluso sin usarlas, mientras que con esta tecnología moderna ya no sucede (un año después o dos, conservan la mayor parte de la carga).

  13. No conocía la Casio fx-CG50 y he estado mirando un poquilo por la web.

    Lo que voy a comentar es aplicable tanto a esta Casio como a sus competidoras, la HP Prime, las TI Nspire, etc.

    Lo más importante para mí es el retorno que hay ante el esfuerzo de aprender a usarlas y lo que ello aporta, especialmente a lo largo del tiempo (no solo durante la educación), y la justifiación que hoy en día tendría su uso.

    En la actualidad en la que la computación móvil es tan ubicua, barata, y cada vez lo será más, ¿tiene sentido usar algo tan PROPIETARIO como son estas calculadoras a nivel de hard y soft?

    En el pasado, no había otra opción: por un lado existían calculadoras baratas y de bolsillo, por otro ordenadores que eran caros y grandes, así que para el uso normal para las matemáticas la elección era clara: calculadora y a aprender el uso particular de cada uno (que variaba mucho tanto entre marcas como en la misma con el paso de los años: recordemos por ejm aquellas Casio fx-180 que en parte usaban notación algebraica y en parte notación inversa, por ejm al calcular funciones donde primero se metía el valor y después se pulsaba la función como «30 cos» para calcular el coseno de 30). Además en aquella época la típica calculadora tenía muy pocas funciones, así que aprender a manejarla no llevaba mucho tiempo (y aún así mucha gente no lo aprendía).

    Hoy día con todas las posibilidades de computación, su bajo precio, su ubicuidad, ¿tiene sentido aprender algo tan cerrado y propietario como son los sistemas de estas calculadoras cuando además pueden tener una barbaridad de funciones?

    Lo que me pregunto si hoy en día no sería mejor usar los dispositivos informáticos actuales (bien sea notebook, Chormebook, tableta, móvil, etc), que son mucho más capaces que estas calculadoras a nivel hard, mucho más rentables, más baratos en relación precio/prestaciones, y que PODRÍAN USAR un SOFT DE MATEMÁTCIAS GENERALISTA, incluso libre, que puede ser útil y usado en todos estos dispositivos y en dispositivos futuros.

    Pienso que usar un soft libre como por ejm GNU Octave (este es para cálculo y gráficos, y no digo que sea el más adecuado) y otro de álgebra computacional, es algo mucho más rentable: se aprende a usar algo que no es propietario, que es independiente de la máquina de un fabricante concreto, y que podremos usar en cualquier sitio en el futuro, en cualquier máquina.

    Encima hay un ahorro notable: la Casio CF50 y sus rivales de HP y TI cuestan alrededor de 150€ cada una. ¿Pero hoy en día quién no tiene un móvil, además de portátil/chromebook/tableta/etc? Y las pantallas de estas calculadoras, así como su hard, está muy por detrás de que ofrece un móvil de hoy de 150€ en cuanto a tamaño/resolución/calidad, memoria y conectividad (además de que casi todo el mundo hoy día tiene un móvil, no digamos ya los jóvenes, y se lleva casi siempre encima).

    Mi preocupación es sobre todo la de la del tiempo y utilidad: aprender a manejar una herrmienta tan propietaria, que va a intentar encasillarte, frente a aprender a usar una herramienta que puedes usar en cualquier dispositivo presente y futuro.

    Hace décadas no había opción: o calculadora o nada (además tenían relativamente muy pocas funciones; muchas veces estaban todas impresas en el teclado). Hoy día, con tanto dispositivo TIC y tan ubicuos, las cosas son muy diferentes.

    Mi idea es que hoy en día tiene más sentido aprender a usar unos paquetes de cálculo y álgebra genéricos (mejor aún si son libres), a los que siempre podremos sacar partido en infinidad dispositivos presentes y futuros, incluso en el trabajo, que perder el tiempo aprendiendo a usar una de estas calculadoras avanzadas con un sistema propietario que solo funcionará en calculadoras para la docencia (y que encima el fabricante puede abandonar o cambiar cuando quiera) y que es muy poco portable como soft.

    Para una calcualdora «sencilla» vale, pero para las avanzadas hoy veo poca justificación/retorno.

    A mí me encantan las calculadoras (soy de otra generación), pero entiendo que hoy es mejor aprender a manejar un soft más genérico que podremos usar siempre en cualquier dispositivo actual y futuro, incluso después de los estudios.

  14. Como persona que gusta de las calculadoras, he de añadir que cuando cojo una Casio, y mira que he tenido modelos de toda la vida (entre ellos la fx-180, la fx-7000g, la PB-1000, y muchos otros), me siento como un poco ATADO DE PIES Y MANOS e incluso de MENTE, que es lo peor 🙂 Tal es la sensacion de usar una Casio frente a usar una HP 48 cuando se ha superado el aprendizaje inicial.

    De verdad que no exagero. Esa es la sensación que tengo en las Casio frente a la HP 48.

    Me encantaría ver una HP moderna que siguiera el modelo de las HP, con un sistema así de flexible pero modernizado a lo que el hard permite hoy en día, y manteniendo la caliad física de las antiguas HP (la 50g en caludad física no tiene nada que ver con las 48 clásicas, está muy muy por debajo). Obviamente sé que esto no va a suceder, y la HP Prime no tiene nada que ver con las HP antiguas: es un producto similar a la Casio fx-CG50 y las TI Nspire, nada que ver con las antiguas HP.

  15. Por lo que probé en su momento, con la HP-48, era francamente superior. Claro que por aquel entonces, también lo era su precio, aunque con los avances tecnológicos, a día de hoy, la cosa está muy igualada. Dices bien, 150€, no son un ganga para nada.

    En cuanto a los ordenadores, me encantaba Maple V, y Derive. Éste último, precisamente adquirido por Texas Instruments, y lamentablemente abandonado. Ahí es donde cobra sentido precisamente tu argumento. El software libre. Una vez aprendido, siempre tendremos acceso a él. No conocía Octave, voy a ver que tal está.

    Yo también consumo pilas recargables, el paso de NiCd, a NiMH es un gran salto. Sin efecto memoria, y con baja tasa de descarga. Las puedes almarcenar cargadas, sin perder demasiada energía almacenada con el paso del tiempo. Casi, como una pila convencional. Creo que las recargables, son la opción en cuanto a ahorro energético, y ecológico. Ya que estamos recordando viejos tiempos, soy un defensor de ellas desde hace más de 25 años, cuando eran carísimas, y casi nadie las usaba. Me alegra comprobar, como su uso, se ha ido extendiendo.

  16. He estado mirando por encima Octave, y como CAS, no acaba de convencerme. Llevo apenas 10 minutos con él, pero he visto que a primera vista Maxima o SageMath, parecen más interesantes.
    ¿Qué ventaja le ves a Octave?

    Por cierto, que no se si conoces EigenMath, me pareció muy compacto y sencillo de utilizar.

  17. Si te soy sincero, aún no he usado Octave, solo «lo he mirado» (usarlo y conocerlo está en mi lista de tareas por hacer), así que no puedo decir que sea mejor/peor que otros.

    Lo que me gusta de Octave es que es libre, que se usa a nivel profesional -hasta la NASA lo usa-, y se puede utilizar en cualquier dispositivo: desde un PC hasta un móvil o un Raspberry Pi. Una vez que se aprende a usarlo, vale para cualquier sitio y cualquier tipo de uso.

    Y en esos puntos difiere mucho de aprender/usar el sistema propietario, y solo orientado a la educación, de una calculadora (sea HP, TI o Casio).

    Los que mencionas también son libres, así que tienen un punto a favor. Pero ya te digo que no puedo decir cuál de ellos es mejor.

  18. Como curiosidad, el CAS de la HP Prime es Xcas https://en.wikipedia.org/wiki/Xcas que es abierto.

    El mismo desarrollador, Bernard Parisse, había creado anteriormente un potente CAS para las HP 48 ( https://en.wikipedia.org/wiki/Erable está disponible en http://www.hpcalc.org/ ) y después para las HP 49/50, también como soft abierto (licencia LGPL), aunque éste estaba creado en SysRPL (el lenguaje interno de las HP 48/49/50), en lugar de en C++ con el que está hecho Xcas.

    Aún así, aunque el CAS sea abierto, la HP Prime no lo es, y tiene un montón de cosas propietarias que hay que aprender a usar, acostumbrarse y depender de ellas. Por contra con Octave o similares no tenemos ninguna dependencia.

    Supongo que la TI es aún más cerrada en su CAS, pues no conozco ninguna relación de éste con ningún soft abierto. Sé que las antiguas TI (TI-89, TI-92, Voyage 200) estaban basadas en Derive, que TI compró de otra compañía (lo recuerdo de los tiempos de MS-DOS como soft propietario).

  19. Estamos los dos igual David G, mirando opciones libres. La curva de aprendizaje es larga, así que lleva tiempo hacerse una idea más o menos general de las capacidades del programa.

    Eso mismo que describes, es lo que ocurrió con Derive. El CAS que más me gustaba, por lo compacto y sencillo que era. Después pasó a TI, y parece que es la base del software de las Nspire actuales, pero en todo caso, dejó de estar disponible para PC, y ese es el problema del software propietario.

  20. ¡Qué interesante lo del CAS de las HP David G, y parece que ambos fuimos entusiastas de Derive. Hace muchos años, pensaba que las compañías, optarían por liberar el software que abandonan, como hizo Sybase con Watcom. Desgraciadamente el tiempo ha demostrado que por muchos motivos, no es así, de manera que para garantizar que siga estando disponible, lo mejor es que sea libre.

    Obviamente, también hay mucho software libre abandonado, pero es la solución menos mala.

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