El nombre Carrera, me llamó muchísimo la atención siendo niño, y yendo acompañado de Porsche. Me sorprendía tanto que fuera español, que incluso ahora lo recuerdo. Tal vez, algunos años después lo atribuyera a que el español era el segundo idioma más hablado del mundo.

Un hecho que a pesar de ser cierto, no era la explicación adecuada.

El apodo se puso a raíz de la Carrera Panamericana, celebrada anualmente entre 1950 y 1954, y en la que Porsche obtuvo grandes triunfos. De modo que cuando lanzaron el Porsche 911 en 1963, no dudaron en destacar la versión más deportiva con la leyenda 2.7 Carrera RS en 1974, y ya de forma regular desde 1983 hasta nuestros días identificando al modelo coupé/Carrera.

Algunos años después, descubriría las gafas CARRERA. Una marca austriaca fundada en 1956, que con clara inspiración en el mundo del motor, tampoco dudó en adoptar a la Carrera Panamericana como su bandera, al igual que hiciera Porsche. A día de hoy, ya en manos del grupo italiano Safilo, siguen editando el legendario modelo Champion.

En plena adolescencia, cuando me sentí atraído por el modelismo y el slot, a pesar que aquí apenas llegaba el Scalextric, y el TCR, tuve oportunidad de conocer el Carrera. La misma idea, pero mucho menos conocida, y con más variantes de accesorios y modelos.

La marca alemana Carrera, fundada en 1963, adoptaba la denominación vía segunda derivada, es decir, no ya de la Carrera Panamericana, sino de su compatriota el Porsche 911 Carrera.

Y ya rozando la mayoría de edad, descubrí aquellos relojes, que se anunciaban en revistas selectas bajo el slogan de que un segundo era un segundo, incluso a 300 Km/h. Eran los TAG Heuer, y su abanderado era sin lugar a dudas el Carrera. La casa suiza fundada en 1860, lanzaría el legendario modelo Carrera al mismo tiempo que Porsche lo hacía con el suyo.

Ligados desde sus inicios al motor, y la aeronáutica, no es de extrañar que eligieran como referencia, también la mencionada Carrera Panamericana. Denominación que de igual forma, nos acompañaría hasta nuestros días.

Resulta curioso comprobar lo bien que suena el apelativo Carrera, que mezcla la exótica voz española, con la emoción de las carreras.