A los 12 o 13 años de edad, empecé a usar carteras deportivas. Supongo que era la moda de la época. El caso es que poco a poco me fui acostumbrando a ellas, y desde entonces he sido un fiel usuario.

Ante todo, su material sintético y bastante impermeable, hace que a diferencia de las habituales de cuero, sean más resistentes y duraderas. Si la llevo en la mochila, sufre roces constantes, y si la llevo en el bolsillo, torsiones, y en verano sudor. Cuando se ensucia, la meto en la lavadora, y vuelve a estar como nueva, y el cierre de velcro, es práctico y fiable al mismo tiempo.

Pese a estar en contra de las multinacionales del deporte, admito que la mayoría que he tenido son Nike, con alguna Quicksilver y una Roxy, e incluso genéricas chinas. Estas últimas son las que suelo llevar si salgo en bici o voy de excursión. Probablemente sea porque la primera que tuve fue de esa marca, una burda imitación de la que era consciente, pero que recuerdo con gran cariño, y de la que me encantaba su colorido interior. Al final, todas ellas se manufacturan igualmente en Asia. Concretamente en China, salvo la Quicksilver que lo hace en Vietnam.

No exagero si digo que me duran entre 5 y 10 años, y su fin llega siempre por uso. Compartimentos que se rompen de tanto sacar y meter sus tarjetas, monedas o billetes; o cremalleras que se estropean de tanto abrir y cerrar. Por lo demás, terminan en un estado de conservación bastante bueno. Tal vez se borren las serigrafías exteriores, pero nada grave. Son como la Eastpak The Padded Pak’r, un producto que parece sencillo, y comparativamente caro para lo que es, pero que al final su buen rendimiento te da la razón.

Se que son un tipo de producto que la mayoría de gente odia, quizás por ser demasiado informales, o deportivos. Me sorprende que muchos de los que critican las carteras deportivas, sean los que luego visten con cierta regularidad chandals y legins. Está claro que no tienen el carácter de las Piel Noble, un accesorio que me gusta, pero son muy prácticas, resistentes, y relativamente baratas. Supongo que estas billeteras, son un poco como las pinzas porta billetes. A casi nadie le gustan, y casi nadie las usa, pero los que lo hacen, son aférrimos defensores, y yo soy uno de ellos.

En su interior, ya lo podéis ver, además de los habituales billetes, monedas, varias tarjetas de fidelización, y el DNI (recordar que no llevo más documentos para minimizar los problemas en caso de pérdida), siempre va conmigo el dólar de plata y una práctica calculadora Casio SL-760.

El precio de estos monederos, ronda los 3€-5€ para las marcas chinas, mientras que las de marca multinacional, de los 15€-30€. Si no nos corren prisa, y esperamos a ofertas, rebajas, y liquidaciones varias, se encuentran por unos 10€.

Como anécdota, recuerdo que a mediados de los años 90, pasó la moda de este tipo de complementos, y cuando necesitaba reemplazar mi vieja cartera, sudé hasta encontrar una tienda que la tuviera. Desde entonces me persigue esa sensación, y tengo en casa 3 o 4 pendientes de estrenar cuando llegue el momento. En general, cuando casualmente las encuentro en rebajas en algún comercio, hago acopio de ellas, y compro un par, para completar mi fondo de armario (en realidad cajón).