Cuando yo era niño, Casio era la marca más deseada en lo que se refería a productos para nosotros: calculadoras, teclados electrónicos y sobretodo relojes.

Mi primer reloj no fue un Casio, sino uno de esos modelos de bajo precio que mostraban solamente hora y minutos, sin embargo, en mi 10º cumpleaños, mis padres me regalarían el que sería mi tercer reloj, y mi primer Casio.

Tras mucho investigar en catálogos de la época, y cotejándolo con mis recuerdos, he descubierto que era un F-87W. Estoy tan seguro de ello, porque lo elegí yo mismo tras visitar varias tiendas hasta dar con el que más me gustaba. Fue un modelo efímero fabricado solamente durante 1984, al igual que su predecesor el F-86W de 1983. A partir de ahí la política de Casio cambió al respecto, y el F-84W que los sucediera estuvo disponible desde 1984 hasta la actualidad.

Aunque los relojes digitales eran comparativamente económicos, costó en 1985 la cantidad de 1700 pesetas, es decir, más caro inclusive que lo que hoy viene a costar su sucesor de similar tecnología y funcionalidades, el F-91W, que todo hay que decirlo, se sigue vendiendo desde 1991. Bien es cierto que por aquellos años se fabricaban en Japón en vez de Malasia, la hebilla era metálica en vez de plástica, y el cristal algo más caro.

Los relojes digitales, seguirían acompañándome, y acabaría teniendo muchos más modelos parecidos a éste: F-77W, W-66, W-59, F-91W, y otros algo más innovadores como el TGW-10, W-210, W-756D. Para no olvidar los analógicos, mencionaré el longevo MQ-61W, y el raro MW-304, ambos con el popular módulo 494. Por desgracia, la resistencia de la correa de resina al paso del tiempo dejaba bastante que desear, por lo que salvo contadas excepciones que tuvieron correa genérica de reemplazo, fueron sustraídas en un robo, y otros que sufrieron una caída, la mayoría de ellos vieron el fin de su vida útil, no por dejar de funcionar, pues el reloj seguía haciéndolo perfectamente, sino por falta de correa.