Estoy encantado con el Casio F-84W. Ya sabéis, unos de los modelos de resina más económicos de relojes digitales de Casio, pero aunque casi idéntico al popular Casio F-91W, mucho más exclusivo, y poco visto.

Resulta que en 2014, decidí hacerme con un Casio W-86 , como hiciera con el Casio W-720. Eran relojes de calidad, fiables, y muy económicos, que desgraciadamente, la marca japonesa había decidido dejar de fabricar. Hice acopio de ambos, con la única inútil y romántica finalidad de guardarlos. Obviamente los usé unos pocos días, pero rápidamente pasaron a formar parte de mi colección particular en sus cajas originales debidamente aceitados.



Pasó el tiempo, y el W-720, fue poco a poco desapareciendo de los escaparates, tanto físicos, como virtuales. Sin embargo, el W-86, iba apareciendo esporádicamente, tanto es así, que en la web oficial para el Reíno Unido, aún lo podemos comprar a 25£ (unos 28€).

Lo vi en Amazon, a 15€, casi lo mismo que cuesta un F-91 (11€), y extrañamente, algo más barato que el F-105 (17€), y me hice con él. Ahora que ya no parecía estar en extinción, para usarlo. Ya lo pudistéis leer en Colección retro de Casio, si te gusta el diseño clásico de los F-91W y W-59, el W-86 es sin lugar a dudas su versión más avanzada.



Ofrece una resistencia al agua de 5ATM (WR50M), igual al Casio W-59, pero además, añade luz electroluminescente (EL), como llevaban muchos G-Shock. Inclusive me gusta su serigrafía, con el término Electro Luminescence, que define muy bien su principal novedad. Y aunque en la parte inferior figura Illuminator, que sería como posteriormente se la iría llamando, Illuminator no nos dice nada sobre sus fundamente.

De hecho, cuando el W-86 salió a la venta en 1995, fue el primer modelo básico en incorporar este tipo de iluminación. Luego vendría en 1996 el F-105W, que sólo era WR.

Tiene otras ventajas, que pasan desapercibidas en las fotografías. La correa es algo más larga que la de un F-91W, de manera que aunque no sirva para muñecas enormes, si que será más adecuado. El tacto de la misma, es algo más esponjoso y agradable, un poco como en el Casio GW-5000. Además, se produce en la factoría de Casio en Tailandia, en vez de la de China, de donde salen los F-91W y W-59 actuales, lo que le da un valor intangible más, y probablemente, un grado de calidad levemente superior.



Quizás estéticamente, me guste algo más el colorido del F-105W, con esos tonos turquesa-azulados, y honestamente no descarto tenerlo también, pero puesto a elegir, el W-86, tenía ese algo especial. Quizás porque es más sobrio, y la esfera no parece de un Casio Collection. Quizás por ser el sucesor del W-59, que si recordáis, fue mi vuelta a Casio allá por 2005.

Os podría hablar de que pese a su compacto tamaño, la alarma y la señal horaria son muy audibles, la información de la pantalla se lee con facilidad, que es sencillo de utilizar, o que es barato y duradero. De la cuidada caja de cartón, con su esponjita interior, o de lo detallado de su manual de instrucciones. Características, que no encontramos en muchos relojes incluso 10 veces más caros.

Pero este artículo, es un tanto especial, porque ahondar en sus especificaciones, que son harto conocidas, seria redundante. No obstante, si necesitas alguna aclaración sobre las diferencias entre estos modelos, puedes leer el artículo Los vintage de Casio, donde aparecía una descripción de cada uno de ellos, el año de lanzamiento al mercado, sus dimensiones, el módulo que equipan, su precisión, la resistencia al agua, el tipo de iluminación, y el modelo de pila y su duración estimada.



Me doy cuenta, que aunque mi colección de relojes va aumentando, lenta, pero paulatinamente. Que incluso se incorporan modelos de un cierto precio, pero que sigo disfrutando estos básicos de Casio, igual que cuando era niño. Indudablemente, me recuerdan a mi Casio F-87W, y eso evoca agradables sensaciones. Pero, ¿quienes de nuestra generación no tuvieron un Casio así?

Los llevo siempre con la señal horaria activada, y con el formato am/pm. Exactamente igual que cuando tenía 8 años. Soy capaz de quedarme mirando el paso de sus segundos fíjamente, sin pensar en nada, de la misma forma que lo hacía hace más de 30 años.



Nos hemos hecho mayores, y podemos permitirnos su precio, similar a una entrada al cine con palomitas o refresco, o a la de 3 o 4 revistas. No tenemos que esperar a Reyes, cumpleaños, Papa Noel, o al día de nuestra Comunión. También me hacen imaginar, lo que podrían haber llegado a ser los Casio básicos, de haberse continuado esta evolución. Mientras que a día de hoy, aún se sigue vendiendo su predecesor, el W-59, este W-86, y sus posibles descendientes, han quedado anulados. Pensad en un reloj así con luz LED, con un módulo que tuviese cuenta regresiva, con una electrónica más eficiente, que incrementase la duración de su pila a 10 años. Todo esto, hubiera sido posible si su evolución hubiera continuado tras los W-86 y F-105W, pero no ha sido así.

Algunos lo achacan ala falta de éxito comercial de estos modelos, en lo cual discrepo, pues su hermano con brazalete metálico y caja pintada, el A-168W, si que ha gozado de muchísimo éxito. No quiero sentenciar a Casio, pero la única culpa es de ellos. Centrado en el lucrativo sector de lo premium, han escogido no invertir más en aquello que no sea tremendamente lucrativo. Al menos, debemos agradecerles que sigan produciendo y vendiendo estos modelos, porque si de otros se tratase, haría años que no tendríamos W-59 ni F-91.