Hace ya tiempo que hablé de las calculadoras Casio ClassWiz, y ya iba tocando un nuevo artículo.

La protagonista de hoy, es un modelo muy original, y que en cuanto la vi, me llamó la atención. Me refiero a la Casio WM-320MT. Si la ves, estoy convencido que no te pasará desapercibida, ni por su combinación de vistosos colores, ni por la apariencia robusta que tiene.

No se trata de un dispositivo industrial, pero si que es cierto que su resistencia al polvo y al agua (Dust Resist y Water Resist), bajo la normativa IP54 (IEC 60529), le da un aire un poco G-Shock, o mejor dicho un Heavy Duty (HD). A efectos prácticos, quiere decir que está construida para resistir salpicaduras de agua de hasta 3 metros a razón de 12,5 litros por minuto durante 3 minutos y la resistencia contra partículas de hasta 1mm de diámetro.

Se trata por tanto de una calculadora de sobremesa bastante especial.

Se presenta en un habitual blíster de Casio, donde lo primero que llama la atención es su tamaño (168,5mm X 108,5mm X 33,4mm) y peso (175g). Superior al de otras calculadoras parecidas como mi anterior Citizen MC-820. Lo cierto es que puesta al lado de cualquier calculadora de mesa u oficina habitual, éstas nos parecerán un juguete en comparación con la WM-320MT.

Esta Casio WM-320MT, vendría a ser las versión actualizada de las existentes WM-220 y WD-220, que a su vez coexiste con la WD-820MT. Si comparamos la WM-320MT con la WD-320MT, vemos que una es amarilla, la otra blanca. Una es ligeramente más pequeña que la otra. Además la WD-320MT, que sería el top de gama, incluye teclas de Memoria GT y corrección rápida.

Siendo sinceros, por 3€ de diferencia entre una y otra, habría optado por el modelo superior, pero el color blanco no me llamaba la atención. No destaca como el amarillo, y atrae más fácilmente la sucidad. Así que he optado por prescindir de esas dos características.

Como la SL-787TV o la FX-991 SPX tiene alimentación dual solar-pila (Two way power). Algo imprescindible. Pero a diferencia de éstas, la pila de respaldo, es una CR-2032 de gran capacidad, que le otorga una extensa autonomía de al menos 7 años, suponiendo un uso de 1 hora diaria.

El teclado es extraíble y lavable, algo insólito y verdaderamente práctico, porque aunque este calculadora electrónica está pensada para entornos de trabajo, desde talleres, hasta puestos de mercado, no nos irá mal como usos más sencillos. Estoy pensando en el niño en la playa o piscina haciendo los deberes de vacaciones, o cuando trabajamos en la terraza.

La pantalla es de grandes dimensiones, y con 12 dígitos de capacidad, lo que facilita su lectura, incluso en el exterior con la luz del sol. Cuando pulsamos las teclas de operaciones (+, -, *, /), un testigo en la zona superior nos confirma que se ha pulsado. Así que no hay confusiones si la usamos con unos guantes.

Me gusta que tenga una tecla dedicada al cambio de signo, que si recordáis fue una ausencia decepcionante con la SL-760ECO. Cuenta con memoria (M+, M-, MR/MC), cálculo de porcentaje, cálculo de impuestos, y unos particulares cálculo de margen, de compra y de venta. No deja de ser una calculadora básica, pero que cumple sobradamente.

La parte trasera es también resistente, contando con unos soportes antideslizantes muy eficaces. Cuenta con la habitual función de autoapagado, en la que la calculadora se apaga tras 6 minutos sin uso. Me gustaría que los fabricante incluyeran también un interruptor o una tecla para forzar el apagado cuando vayamos a estar tiempo sin usarla. Algo parecido a la FX-17.

El manual de instrucciones que incluye, viene en 15 idiomas (incluyendo español), pero de apenas media página cada uno, contando la sección de especificaciones técnicas. Es decir, obvia lo básico, y apenas se centra en TAX, MARGIN y COST.

Fabricada en China, ofrece una calidad general es muy buena. Incluso el tacto de las teclas al pulsarlas, me parece exquisito, y muy efectivo gracias al tradicional buffer de pulsaciones que Casio denomina rollover.

Lo que no me gusta, es que dado el segmento al que va enfocada, al ser la cobertura de la pantalla de plástico transparente, con el uso acabe rallándose. No se romperá, ya que la lámina está adecuadamente reforzada. Por supuesto, una cubierta de cristal mineral sería idónea, aunque a malas, sería suficiente con una funda, que al menos la protegiera durante el transporte.

Naturalmente no es tan capaz como una calculadora científica o una calculadora programable, aunque cumple con más que lo básico. Un producto resistente, y muy veraniego, que por menos de 25€ en Amazon es una compra muy recomendable.