A nivel informático, recuerdo con mucho cariño, la época de principios de los años 90. En aquel momento, bastaba con saber lenguaje C y Clipper.

MS-DOS 3.30 era el sistema operativo más difundido, acababa de lanzarse DR-DOS 5 y MS-DOS 5 mientras que MS-DOS 6 y DR-DOS 6.0, estaban aún por salir. Se usaba Windows 3, luego 3.1 y después 3.11, pero solamente por parte de usuarios sin demasiados conocimientos, a modo de shell, o bien para necesidades muy específicas.

Aunque ya existía el 80486 de Intel (luego i486), la mayoría de ordenadores, montaban procesadores 8086, 80186, o 80286 y sus clones (NEC V20, V30, …). Los 386 estaban reservadas para la gama alta. Lo normal era disponer de entre 512 Kb. y 2 Mb. de memoria RAM, en muchos casos sin disco duro, y en los mejores casos, de hasta 80 Mb.

Las redes sólo disponibles en grandes universidades y corporaciones, se basaban en variantes de Novell Netware, y aún había software que se escribía completamente en ensamblador, en Turbo Pascal o incluso en BASIC compilado.

El conocimiento se encontraba en revistas, algunos centros de formación y sobre todo en libros. No había tutoriales, ni apenas documentación electrónica.

Sin embargo, el software verdaderamente profesional, solamente tenía dos opciones, o se usaba Clipper para programas de base de datos y gestión, o se usaba C para el resto. En ese resto, se incluían los juegos, los programas de ofimática, y por supuesto las utilidades.

Lo último era Clipper 5, Turbo C 2.0, o Borland C++ 2.0, una firma que esta presente en la mayoría de software de calidad comercial. Casi nadie sabía C++, y los enfoques a objetos que había, eran más bien basados en objetos que orientados a objetos.

De hecho, si Microsoft C era tu compilador, podías escribir rutinas en C, que se invocaban como código nativo desde Clipper.

Era una época sencilla, en las que sólo había una plataforma (DOS), y que dominando dos lenguajes, tenías acceso a todas las posibilidades.

Ahora el ecosistema de plataformas es enorme: Web, Windows, OSX, Android, iOS, Windows Phone, Linux, … cada uno con sus propias herramientas de desarrollo. Hay que saber HTML, CSS, Javascript, PHP y algún framework (Lazarus, Symphony), bases de datos relacionales (MySQL, Oracle, SQL Server); C/C++, Object Pascal, Swift u Objective-C, Java, C# o VB.NET, … Naturalmente cada uno con sus propios entornos de desarrollo.

Para ponerlo más difícil, en general desarrollar para una plataforma, requiere disponer de plataforma, y emularla o virtualizarla no suele ser suficiente. Así que prepárate para gastar dinero en un Mac, una tableta Android, un iPhone y un PC.