Posiblemente te hayan dicho, o hayas leído, que el primer ordenador programable fue el ENIAC, puesto en marcha en 1946. De hecho hasta hace no mucho, yo mismo también lo creía.

Sin embargo, tras algo de investigación he descubierto que en realidad el primero fue el Colossus, diseñado por el británico Tommy Flowers, y puesto en marcha en 1944 en Bletchley Park, con el fin de descifrar la encriptación de Lorenz, usada por el ejército alemán tras la rotura del código Enigma.

Contaba con 1500 válvulas de vacíos, y era capaz de leer información de una cinta de papel a 12 m/s, que equivalía a 5 KB/s. Sólo se construyó uno de ellos, ya que rápidamente fue sustituido por su sucesor, el Mark II, que empezó a diseñarse mientras el Mark I terminaba de construirse.

Ésta segunda versión, de la que se construyeron 9 unidades, la primera de ellas funcionando en 1944, aumentaba su capacidad a 2400 válvulas, y ofrecía una velocidad de proceso 5 veces superior a la original.

Seguirían funcionando hasta poco después de finalizar la II Guerra Mundial en 1945, donde todas las unidades operativas fueron destruidas para guardar el secreto. Así mismo todos los empleados de la instalación estaban obligados a guardar silencio sobre sus operaciones de aquellos años, por lo que no es de extrañar que hasta que en 1974, 30 años después, Frederick William Winterbotham publicara su libro The Ultra Secret no aflorara gran parte de las técnicas del Colossus, que hasta entonces habían permanecido ocultas.

Si te atrae el tema, puedes consultar Colossus: The Secrets of Bletchley Park’s Codebreaking Computers, una exhaustiva web que recopila muchísima información al respecto. Si por el contrario, quieres tener una visión general sobre la historia de la informática, el artículo Historia del hardware, me ha parecido excelente.