De una forma parecida a lo que hice recientemente con unas J’hayber en ¿Cómo envejecen unas J’Hayber?, hoy os voy a mostrar como envejece una camiseta de Ferry’s.

Probablemente estás acostumbrado a usar esas camisetas de manga corta que te duran como mucho un verano, quizás dos a lo sumo. En ese caso, esta comparativa te va a resultar insólita, porque tras mucho rebuscar he encontrado una de las camisetas Ferry’s que tuve hace más de 20 años. Es una prenda, que debí comprar en 1994 o 1995, o lo que es lo mismo, hace 22 años. Debido al éxito con las J’hayber, he decidido mejorar el formato de review, incluyendo también el modelo nuevo, para que podáis compararlo.

El modelo que veis a la izquierda, es una camiseta Ferry’s nueva, la camiseta lista de manga corta (Referencia 7300). El modelo de la derecha es la camiseta vieja, correspondiente a una camiseta con bolsillo de manga corta (Referencia 7335). Es una lástima no poder haber hecho la comparativa con modelos idénticos, pero a día de hoy no tengo ninguna con bolsillo:

Podéis apreciar que la vieja se encuentra en un estado bastante bueno. Salvo roces producidos por el uso en el interior del cuello, y un poco en el exterior, la vemos bastante bien. Recordad que tiene más de 20 años. La tela de algodón está en bastante buen estado, el cuello apenas se ha deformado, y es en resumen una prenda que todavía puede usarse. De hecho, todavía me la pongo de vez en cuando, para salir con la bici o de excursión.

El único hecho en el que le ha afectado el tiempo y el uso, es el color. Puede que la veáis bonita en ese color denim, pero la verdad es que originalmente era de color azul marino, mientras que la nueva, es color verde khaki. El roce, los lavados, y el sol, han ido aclarándola y haciendo que pierda el tinte que tenía en 1994, pero no queda mal.

Hasta las etiquetas, se han amarilleado un poco, y por los lados empiezan a desfilacharse. No obstante, la impresión de los textos, sigue completamente legible, a pesar de haber tenido cientos de lavados a sus espaldas. Como ya os expliqué, cambia la razón social, de Géneros de punto Ferrys S.A., cuando pertenecía a los Ferri en el modelo viejo a Teixits Blanc-Color S.L. de los Martín en el modelo actual. Si prestáis atención, os daréis cuenta también que la marca ha pasado de ser un Ferrys escrito todo junto, a un Ferry’s en la actualidad. Un buen movimiento de accesibilidad de marca, pues evita luchar con el concepto de ferri o transbordador.

Pese a la distancia cronológica, ambas comparten por fortuna una de sus principales virtudes, el Made in Spain. La talla también cambia, de una 60 (XL) en el modelo viejo, a una 56 (L) de la moderna, sin más razón que el cambio de modas, y mi notable pérdida de peso desde entonces. Recordad que la color khaki de las fotografías es la moderna, y la azul marino descolorida, es de 22 años antes.

La composición es la misma, 100% algodón, y la sensación al tacto, yo diría que idéntica. Se ve como incluso comparten ubicación, de Av. Cortes Valencianas 87, Canals (Valencia) en las confecciones actuales a Av. Cortes Valencianas 81, Canals (Valencia) de la antigua, donde sólo cambia el número. En todo caso, ambos pertenecen al recinto de Ferry’s, siendo el motivo seguramente una reubicación de las oficinas nada más, lo que le da un extra en cuanto a respetar la tradición y la herencia lograda.

Se puede apreciar como el tejido está en perfecto estado, sin agujeros, ni desgastes serios, salvo los de las zonas susceptibles a los roces como contornos del bolsillo y cuello, o coderas si fuera el caso de una de manga larga. Lo que se ha perdido es el color, que con un reteñido, creo que quedaría con al menos 10 años de vida más.

Quizás seas desconfiado, y pienses que no he estado usando esa camiseta durante 22 años. Estarías en lo cierto. Pero si hago memoria, la camiseta la iba alternando con otras en invierno y verano. Precisamente en la época estival, era una de mis preferidas, por su color marino, y que era holgada. La combinaba con unas zapatillas deportivas, también azul marino, de un fabricante alemán, que ya por aquellos días producía en Vietnam. Aquello duraría cuatro o cinco años, por lo que estimo que la llevaría puesta unos 300 días, y sufriría unos 150 lavados.

Posteriormente, debido a que me quedaba demasiado grande hasta para mis gustos, la relegué a camiseta de batalla, manteniendo una cierta rotación como camiseta interior en invierno. Seguiría así unos 10 años más, a los que a ojo, podemos sumar si os parece 300 días de uso más, y 150 lavados. Lo mismo que en los 4 o 5 primeros, pero durante los siguiente 10 años. Sólo que, al ser de batalla, implicaba que se chupó viajes a montones, excursiones, y paseos en bici. De nuevo al ser su uso mayoritario con buen tiempo, eso la exponía más al sudor, al sol, y al contacto y el roce. A partir de ahí, y si os soy sinceros, la tenía olvidada en el fondo del armario, con pena de deshacerme de ella, al estar en buenas condiciones salvo el color, y ser de una marca que no había retomado. No obstante, hagamos un recopilatorio de esos 22 años:

– 22 años en el armario.
– 600 días puesta (8.400 horas).
– 300 lavados.

Ponlo en contexto, y compara estas cifras con las Tex, Doc, o hasta Domyos, que con suerte hayas vestido 60 días antes de tenerlas que desfallecieran, y tuvieras que tirarlas o hacerlas trapos. Eso por no hablar de los modelos chinos de 2€, que dudo que te hayan durado más de un mes de uso regular. Lo cierto es que si nos vamos a camisetas de marca, que te pueden costar fácilmente 4 veces más que la de Ferry’s, tampoco obtendrás esos resultados. En general, este tipo de productos de multinacionales del deporte, no dejan de ser confecciones asiáticas de calidad media. No son buenas, pero tampoco son malas. Así que si las comparas con un género de buena calidad como el caso que nos ocupa, al final, pierden en todo lo importante, salvo en marketing, patrocinios, notoriedad y reconocimiento.

Aparentemente el modelo viejo, y el modelo nuevo, parecen casi iguales. Por tanto, a falta de verificar que las remesas modernas tengan una calidad parecida a las de entonces, sin lugar a dudas la tienda Ferry’s es mi opción principal en cuanto a estilo. No me refiero solamente a sus valores retro, sino fundamentalmente a su demostrada resistencia, duración, robustez y calidad, aportando un hoy en día poco común hecho en España.