En el pasado os he ido explicando como regular un reloj mecánico usando aplicaciones para Android que actúan a modo de cronocomparador. Os lo mostré primero con Wildspectra y después con Tickoprint.

Hoy voy a hacerlo con una App todavía más fácil de utilizar: Clock Tuner, e intentando hacerlo paso a paso, para que los no iniciados os animéis. Los relojes mecánicos, ya sea de carga automática (automáticos), o de remonte manual (cuerda), son máquinas mecánicas que nunca llegarán a ser tan precisas como un moderno reloj de cuarzo.

Cuando se fabrican las maquinarias, movimientos o calibres, lo más habitual es que ni siquiera se ajustes. Es decir, así salen de la cadena de montaje que es casi al 100% automatizada, se venden o se meten en relojes. Nadie revisa su precisión, y nadie los regula. Sencillamente el fabricante asume que un porcentaje muy elevado de las unidades producidas estarán dentro del rengo de tolerancia acreditado, y de las que no lo estén, algunas irán al SAT en uso de garantía. El manufacturador hace sus propios números, y decide que eso le sale a cuenta.

La consecuencia es que un reloj automático no certificado es cuestión de suerte. Algunos darán un rendimiento excelente, y otros pésimo. Marcas como Orient siempre se han caracterizado por una buena exactitud, mientras que otras no. Nuevamente, incluso en Orient podemos tener mala suerte y que no vaya tan bien.

Donde todo esto es mucho más relevante es en los relojes baratos chinos, el control de calidad ni existe y muchas veces las condiciones de fabricación quedan muy lejos de ser óptimas. Es lo que ocurrió con el Bobroff BF-0015, una marca española, pero que de español sólo tenía eso, la marca.

Se atrasaba más de 40 segundos al día. En una semana, 5 minutos de desfase. Algo inadmisible, y que puede corregirse con una sencilla operación de unos pocos minutos de duración.

Lo primero es abrir el reloj, con tapas de rosca, lo mejor es que os hagáis con una llave específica. Funcionan bastante bien, y son más baratas que una jaxa especializada.

El reloj debe estar totalmente cargado, y con mucho cuidado procedemos a abrirlo con la llave. Es importante que intentéis no tocar con los dedos ninguna parte interna del reloj, así no se verá feo, ni perderá precisión. Si lleva armis o brazalete es mejor quitarlo, y así trabajaremos con más comodidad. Sin embargo no es estrictamente necesario, porque en la mayoría de casos podrás abrirla la tapa roscada con él puesto.

Una vez abierto, veremos que donde la rueda de escape hay una palanquita que se puede mover. Si la movemos de manera que su extremo vaya al símbolo de (+) el reloj se acelerará, ganará tiempo. Hacia el (-) retrasará, perderá tiempo.



Muy poco a poco vamos moviéndola y comprobamos el resultado con el cronocomparador. Muchas veces será imposible dejarlo en 0 segundos/día, pero habitualmente entre -10 y +10 segundos/día es relativamente fácil.



Terminada la operación, aplicamos un poco de aceite de silicona a la junta, y procedemos a cerrarlo de la forma inversa a como lo hemos abierto.

Tan fácil como eso, ahora ya tienes un reloj ajustado y mucho más preciso que al principio. Como véis, el Bobroff ahora va clavado.