Desde hace ya bastantes años que tengo el hábito de separar adecuadamente la basura para facilitar su reciclaje. Lo considero un pequeño gesto, con grandes beneficios para el medio ambiente, y por tanto en menor medida, para el planeta y la economía.

Soy de la opinión que el esfuerzo que se necesita para tirar los desperdicios en los 5 cubos separadores, o el espacio necesario para ellos es realmente pequeño una vez se tiene todo organizado. A la hora de bajarlo al contenedor específico, como todos ellos están juntos, el tiempo invertido, es también mínimo comparado con la recogida no selectiva.

Sin embargo, el objeto del artículo, es el diseño de los contenedores verdes, destinados a recoger el vidrio, al menos en la ciudad de Barcelona, ya que según he podido constatar, son distintos entre ciudades. Tienen una boca demasiado pequeña, en la que podemos meter poco más que una botella, lo que obliga, si no queremos mancharnos las manos, a hacer malabarismos con la bolsa de plástico donde los llevamos para poderlos introducir uno a uno, y sin ella, en el limitado orificio.

No acierto a imaginar cuál es el objetivo de esta restricción y carencia de diseño práctico, sería como fabricar los contenedores de papel (azules), con una rendija del espesor de un cartón.

Además del mencionado truco de los malabarismos, he visto gente que utiliza bolsas de plástico a modo de guantes para evitar mancharse, lo que al final redunda en tener que tirar 3 bolsas de plástico más en el contenedor amarillo (la que contenía el cristal, la de la mano izquierda, y la de la mano derecha), que sin duda no parece ser ecologicamente viable que digamos.

En mi caso soy de los peores, si al intentar los gestos malabares, no consigo dejarlas caer en el contenedor tras un número de intentos prudencial, simplemente me resigno, y dejo la bolsa con los envases al lado de éste, confiando en que el camión de recogida haga el trabajo que yo no he hecho. Soy un incívico en este sentido, y lo reconozco, pero los que diseñaron el tamaño de las bocas de los contenedores, y el Ayuntamiento que se lo contrató, son sencillamente unos irresponsables.

Por mi parte, estoy dispuesto a asumir toda la responsabilidad sobre mi conciencia, una vez ellos también lo hagan.