Llevaba tiempo sin escribir sobre uno de mis fetiches televisivos, la innovadora serie Corrupción en Miami.

Le vimos llevar unas Ray-ban Wayfarer, que luego cambiaría por unas Persol 69218. Mocasines sin calcetines de Pierre Cardin, trajes de Giorgio Armani, colores pastel, americanas con hombreras típicas de 1980, y debajo una camiseta.

Los escenarios, sacaban lo mejor del Art-Decó de la época, mientras que la música, venía de la mano de grandes como Phil Collins, Glenn Frey, Jan Hammer, Michael Jackson, Steve Jones, Yello, Rockwell o Frankie goes to Hollywood.

La historia enganchaba. Unos policías que amaban su trabajo, y que en realidad era lo único que sabían hacer. Apasionados, e implicados intensamente. Empezando por el jefe, el serio e impasible Teniente Castillo (Edward James Olmos); los protagonistas el duro James “Sonny” Crocket, en su papel de Sonny Burnett (Don Johnson); el romántico Ricardo “Rico” Tubbs en el papel de Ricardo Cooper (Philip Michael Thomas, el hombre de los tres nombres junto a Richard Dean Anderson); la preciosa Gina Calabrese (Saundra Santiago); la exótica Trudy Joplin (Olivia Brown); el graciosillo Stan Switek (Michael Talbott) o el oscuro Larry Zito (John Diehl).

Y un buen elenco de colaboradores más o menos habituales: el primer jefe Lou Rodriguez (Gregory Sierra); Izzy Moreno (Martin Ferrero); Neville ‘Noogie’ Lamont (Charlie Barnett); …

Si los mayores quería ser como Corrupción en Miami, y en cierta forma, lo fueron un poco, nosotros, aún más. Claro que para eso habría que esperar a ser mayores. Nos gustaba ese ambiente algo turbio, y por primera vez comprobar que para defender la ley, no siempre había que estar de su lado. Sin duda alguna, era el estilo de una nueva generación.

Sonaba genial aquello de ser policía y disfrutar de todos los lujos y comodidades que se incautaban a los traficantes. Vivir en un barco o en un buen apartamento, vestir elegante y a la última pero sin llevar aburridos trajes, conducir los mejores coches, y en definitiva, disfrutar de lo mejor de la vida sin tenerlo que pagar nosotros. Ciertamente tiene sentido aquello de disfrutar de los bienes de los que metemos entre rejas. A diferencia de ahora, en aquella época, los maleantes no podían de disfrutar de su dinero en la cárcel.

Lo que quedaba oculto, es que por mucho que nos regalasen un barco, o el último superdeportivo italiano, además había que mantenerlo, y eso también lo tendría que costear alguien. No nos plantábamos esa trama, ni ganas.

Coches
Los coches en Miami Vice, siempre han tenido una importancia notable. Desde las habituales persecuciones, hasta como complementos del decorado, o importantes protagonistas en algunas escenas.

Durante la primera y segunda temporada de Corrupción en Miami (1984-1986), Sonny Crocket conducía un precioso Ferrari 365 GTS/4 Daytona (1972) de color negro. Un vehículo tremendamente exclusivo, y del que en su versión descapotable, apenas se hicieron unidades. Su motor V12, daba 352 CV, que le permitían alcanzar los 280 Km/h, lo que lo haría figurar como el coche de serie más rápido del mundo desde 1968 hasta 1974. Es ahora ya conocido que para reducir presupuesto en el rodaje, era en realidad un Corvette disfrazado.

Ante la popularidad de la serie, a partir de la tercera temporada y hasta su final con la quinta (1986-1990), se incautaría un Ferrari Testarossa (1986) de color blanco, que a la sazón era aportado oficialmente por Ferrari América para el show. El coche de nuestros sueños, con 390 CV para alcanzar los 290 Km/h.

La secuela cinematográfica de 2006, es menos afortunada, con un Ferrari F430 Spyder de color gris, más propio de un Magnum actual. Con un V8, nada tiene que ver con los V12 anteriores, dando 490 CV, para permitirle alcanzar los 315 Km/h.

Por su parte Ricardo Tubbs, conduce un clásico Cadillac Coupe de Ville Convertible (1964) con un enorme motor V8 de 7 litros de cilindrada y 340 CV.

En mi opinión, el coche actual que mejor refleja la serie, sería un Ferrari F12berlinetta. El tope de gama de las berlinettas, como lo era el Testarossa, con motor V12, 740 CV, y una velocidad máxima de 340 Km/h. El precio, pues algo más de de 310.000€.

Asegurarlo a todo riesgo sin franquicia, sale por una prima anual de unos 30.000€. La revisión anual si no sale ocurre ningún imprevisto, ronda los 4.000€. A ello habrá que sumarle neumáticos, gasolina, más las piezas que sufran desgaste.

Relojes
De forma parecida a los coches, es Sonny Crocket/Burnett, el que lleva un Rolex Oyster Perpetual Datejust Day-Date con su brazalete presidencial de oro everrose. Se comenta que era una falsificación, lo cual de igual forma les ahorraba costes, y que no en vano no era extraño en muchos personajes reales de la época. Si fuera auténtico, es un modelo que se sigue vendiendo casi idéntico al de 1984, y que cuesta 29.000€. La versión de acero es 5 veces más barata.

La revisión de un Rolex sin cronógrafo, recomendada cada 5 o 6 años, es relativamente asequible, unos 600€.

Pero a partir de la tercera temporada, el espontáneo Rolex perdió la partida, pues Ebel se dispuso a patrocinar el show, aportando el nuevo Ebel Chronosport Classic, también en su variante de oro. Un reloj, que aprovechaba el legendario cronógrafo automático del Zenith El Primero a 36.000 vph, y que si se siguiera vendiendo superaría los 15.000€.

Como muchos opinamos, de los pocos relojes que quedan bien en oro:

De toda la variedad de relojes, en la actualidad, podría llevar el sucesor Ebel 1911 BTR, o el menos afortunado Vacheron Constantin Chronographe Malte de la película. Pero ýo creo que luciría un Rolex Cosmograph Daytona con brazalete Oysterlock de oro blanco por 33.000€ con el nuevo calibre 4130 de 72 horas de reserva de marcha, y una exactitud, nunca vista en un reloj mecánico (-2/+2 segundos/día). Primero, porque Rolex es Rolex, sigue siendo una marca notablemente reconocida por aficionados y por profanos. Segundo, porque es un reloj de lujo, pero discreto, ya no está de moda el alardeo de los narcos de los 80. Y por último porque a diferencia de muchos relojes caros, ofrece una maquinaria estupenda, con exactitudes cercanas a los relojes de cuarzo.

Se me está haciendo un artículo tremendamente largo, así que deberé aplazar la cobertura sobre sobre las lanchas (Chris Craft Stinger 390, Wellcraft SCARAB 38), armas (SIG Sauer P220, Dornaus & Dixon Bren Ten, Smith & Wesson automatic, the model 645), …