Ya está el pesado de turno, insistiendo otra vez con el Hecho en España, y no os negaré la razón. Lo que pasa, es que me fijo en lo que ocurre alrededor de mi, y me parece que cada vez somos más tontos. Veo constantemente a gente peleándose por conseguir ropa de marca. Muchas veces recorriéndose lo tan en boga outlets, donde lo que encontramos mayoritariamente son productos que tenían un precio elevadísimo, rebajados a un precio elevado.

Llama la atención esos descuentos del 70%, y no dudo que haya alguna que otra oportunidad. No obstante, la mayoría, es un ejercicio de pura mercadotecnia, donde hasta empiezan a aparecer marcas propias desarrolladas para esos establecimientos, como por ejemplo Unit. Esto es, la mecánica de la marca blanca, en productos supuestamente premium. No debemos olvidar, que la mayoría de estos artículos, se manufacturan en países como China, Vietnam, o Bangladesh, con condiciones de trabajo lamentables, y por tanto, que salen a un coste irrisorio. Ese coste, acaba multiplicándose por factores de 10 o de 100, cuando el producto llega a tus manos. Es como si tuviéramos un producto de 3€, pero por el que hemos pagado 60€. Dicho de otro modo, tenemos la calidad de 3€, no la de 60€. ¿A dónde han ido esos 57€ restantes? Pues obviamente a los trabajadores que han hecho el artículo no. Sabemos que han salido también de tu bolsillo, y se han ido repartiendo entre publicidad, gestión, y por supuesto beneficios. Unos beneficios económicos, que quedan muy lejos de ti.

Si nos imaginamos que ese producto de 60€, lo encontramos en un outlet a 18€, es decir, el ansiado 70% de rebaja tipo outlet, nos podemos sentir muy afortunados. Pero si lo pensamos, seguiremos equivocándonos. Hemos pagado 18€, por un producto de 3€. Naturalmente si el producto costase 60€, y ese fuera el importe de venta, ya no nos sentiríamos estúpidos, pero entonces no habría beneficio. En cualquier caso, hay una solución más sencilla, consiste en hacernos creer que ese producto vale 60€, o al menos que no vale 3€. Lo que ahora llamamos publicidad, originalmente se llamaba propaganda, y ya en 1928, Edward Bernays, fue capaz de formalizarla. La idea fundamental era utilizar los conceptos de la comunicación pública desarrollada durante la guerra, en un entorno civil.

En las últimas décadas, la inversión en publicidad no ha dejado de aumentar. Las grandes marcas, son conscientes de la influencia que una buena campaña puede acarrear en las ventas y la imagen, y precisamente por eso lo hacen. Es la prueba de que funciona. Pero somos tan ingenuos, que si preguntamos por la calle si consideramos que la publicidad nos influye, todos o casi todos responderán con una negativa. En ese caso, debo reconocer que seré de los pocos a los que los anuncios, los embajadores, los patrocinios, y la imagen de marca les influye, y quizás ese sea el motivo por el que me gusta TAG Heuer.

El efecto de la publicidad, o al menos la publicidad que mejor funciona, es irracional, puramente emocional. Pretende despertarnos unos sentimientos en favor de ese producto, que hagan que tal vez inconscientemente, lo deseemos. Es como cuando un perro ve el cordero en el horno, se le despiertan emociones. Por suerte, hemos ido algo más allá en la escala evolutiva, solamente un poquito, y tenemos la capacidad de poner esas emociones bajo control, usando la fuerza de nuestro intelecto. Podemos cuestionarnos sin el beneficio de ese artículo vale el esfuerzo que nos costará, o si realmente es necesario, y nos ofrece lo que parece.

Debemos ser capaces de valorar, y poner en contexto las consecuencias de esa compra, tanto en cuanto a nuestro bienestar y necesidades, como en las repercusiones externas. Todos sabemos el daño al medioambiente que general los deshechos tecnológicos, la degeneración de los recursos naturales que produce la sobreexplotación de la industria textil, o las condiciones de trabajo infrahumanas en muchos países asiáticos. Si intentamos ir un poco más allá, podemos vislumbrar las consecuencias que esta globalización puede derivar en una economía como la nuestra. Es verdad que estamos lejos de la competitividad en cuanto a mano de obra de estos países, y por ello no vamos a pasarlo agradablemente. Pero por otro lado, si que somos competitivos en cuanto a calidad, al menos en algunas manufacturas.

Quedó claro en ¿Cómo envejece una camiseta Ferry’s? o en ¿Cómo envejecen unas J’Hayber?, que un bien algo más caro, si ofrece mayor calidad y duración, acaba siendo más rentable, y más sostenible. ¿Te imaginas una camiseta Puma que te dure más de 20 años? ¿Piensas que unas Nike te aguantarán más de 3.000 horas? Personalmente lo dudo, pero es que con J’hayber y con Ferrys, lo he constatado, y a las pruebas me remito.

Un producto duradero, hace que sea fiable y que puedas confiar en él cuando lo necesites. Te ahorra tiempo al tener que buscar un sustituto cuando se rompa, te hace más responsable con el entorno, y en general, te proporciona mayor felicidad consciente. Además, genera movimiento económico en nuestro mercado, lo que al final hace, que para ti, todo vaya un poquito mejor. Quiero decir, que si compras unas zapas J’hayber New Pista, unos pantalones Mercajeans Ray, unas camisetas Ferry’s, un paraguas Carballo F-10, unos zapatos Fluchos Jordi o una estilográfica IXC Noir, estás consiguiendo que tu dinero, genere empleo aquí, y que acabe transformándose en salarios de personas cercanas, que a su vez podrán gastarlo en algo relacionado con tu empleo.

Una consecuencia de ello, es que la mayoría tenemos la imagen que todo lo de aquí es peor que lo de fuera. Sencillamente solamente es verdad en algunos casos. En otros, lo de aquí supera con creces a lo de otros países, y sino, mira Kronos o Inoxcrom.

Pero claro, la maquinaria publicitaria es tan potente, y tan bien afinada, que a pesar de estos dos argumentos de peso, te hará creer que te equivocas. Te hará creer que en realidad lo que necesitas es ese artículo de 60€ (y que costaba 3€). Te premiará cuando consigas ese artículo de 60€ por 18€, haciendo que te sientas bien (aunque siga costando 3€). Míralo de este modo, no es razonable comprar cosas de 3€ pagando 60€.

Si aún así quieres esas cosas de 3€ Made in China, al menos hazlo al menos con marcas de aquí, como Duward, Yumas o Lotus. Seguirá siendo el mismo producto de 3€ de coste, pero en vez de vendértelo a 60€, te lo venderán a 30€, porque no invierten tanto en marketing. Y precisamente esa menor inversión en marketing, es la que hace que prefieras a Adidas sobre Yumas. Además, una parte de los beneficios, se quedarán en nuestro país, que para eso son empresas de aquí.

No quiero decir que fuera de nuestra fronteras no haya buenos productos, tenemos excelentes ejemplos Made in France, Made in Germany, Made in Japan
Swiss Made, Made in USA o Made in Russia. Tampoco que no puedas rescatar artículos del pasado para darles nueva vida, o que no puedas comprar cosas baratas si les vas a dar un uso muy esporádico, y la confianza no es importante. Sin embargo, en todo aquello de lo que dependemos para nuestras necesidades diarias, vale la pena cambiar nuestros hábitos, e intentar apostar por los productos prime hechos aquí.

Si no está fabricado aquí, también puede ser mejor para ti, y el planeta. Imagínate un Orient Watch automático, que pese a ser Made in Japan, te durará varias décadas, y nunca tendrás que abrirlo para cambiarle la pila. Se trata se tomar consciencia, y ser flexible. No hace falta cumplirlo a rajatabla, por ejemplo para los fines de semana con Sidra, llevo unas Avia, que perfectamente podrían ser las que comentaba al principio del artículo. Costaban 60€, las compré por 20€, no me engaño al ocultar su procedencia China, pero por ese precio, me sirven para el uso que les doy.

Hay que reconocer, que te va a requerir un esfuerzo suplementario. No es tan sencillo comprar unas J’hayber, como unas Reebok, tendrás que buscar en más tiendas, o finalmente recurrir a internet. En el caso de Ferry’s, o de Mercajeans, aún más, pues apenas su único punto de distribución es vía web. Te lo puedes tomar como un esfuerzo, que tiene su premio. Un producto de buena calidad, a buen precio, fabricado aquí, y que no está tan visto como los multinacionales.

Mi consejo, es que aproveches toda la información y conocimiento colectivo que tenemos. Nunca hubo tanto, ni tan disponible para todos, fórmate tu propio criterio, define tu propio estilo, y apuesta por el Textil Made in Spain.