Hace unas semanas escribía sobre los Riverty 306. En esta ocasión continuamos con el calzado de primavera-verano. Nuestro protagonista es el Ilhavo Cathay Camel de Diluis.

Diluis es una nueva marca de calzado, radicada en el afamado Elche, que parte de una experiencia acumulada de más de 25 años en el sector. Su valor diferencial es la técnica artesana habitual en el calzado clásico, pero con unas lineas renovadas y modernas.

Centrados exclusivamente en el público masculino apuestan por un diseño reconocible y elaborado, que se sustenta en buenos materiales. Como debe ser, es un calzado Made in Spain, donde el ciclo completo de producción la realizan desde sus propias instalaciones directamente. El actual catálogo de la temporada primavera-verano consta de las colecciones Fanto, Molfy e Ilhavo, y ésta última es de la que os voy a hablar.



Se presenta en una caja de cartón en color natural, con poca personalidad, salvo el enorme logotipo de Diluis que llama la atención por su particular tipografía. Comunica la imagen de naturalidad y artesanía que pretenden resaltar, y que se refuerza con la frase Handmade shoes.



No soy partidario de las expresiones anglosajonas, en especial si estamos apostando por el Fabricado en España. En este caso concreto, entiendo que escribirlo en inglés, se debe a dar un carácter de modernidad y actualidad. Escondido en un lateral, nos encontramos con una consigna que para mi sí que es muy relevante: Calzado de caballero con la calidad y diseño de los zapatos Made in Spain.



En el interior la marca cumple, con el calzado protegido ante deformidades por bolas de papel, y hojas estilo cebolla que evitan que la piel se roce.



El zapato viene sin etiquetas, ni distintivo alguno. Uno se queda un tanto a medias al verlo. Sin embargo, rápidamente nos embarga el aroma a cuero bien tratado, y hace que nos olvidemos de esta carencia.

El Ilhavo Cathay es zapato de estilo mocasín (sin cordones), en un bonito color marrón claro o camel, que también se encuentra disponible en color azul si nos gusta mal. Se definen como estilo contemporáneo, un término que me parece muy acertado en este Ilhavo, puesto que se aleja de calzados de siempre como los Stil Mose, pero sin llegar a la vanguardia y los extremos de Pepe Milán.



El tacto de la piel es suave y muy agradable al tocarlo, y le da un apariencia de zapato de verano y desenfadado, pero con un punto de estilo. Las costuras vistas continúan con lo comentado del zapato que no quiere ocultar su artesanía. Esa flexibilidad en el cuero hace que resulten comodísimos, especialmente en la flexión del pie. Al ser una piel además bastante delgada, permiten que el pie transpire y evacuan el calor de forma eficaz.



La suela es de color negro, y en apariencia muy sencilla, como si fuera una abarca pero completamente cerrada. El detalle que está muy logrado y hace de él un zapato reconocible es su entresuela de color blanco. Parece como si en Diluis hubieran pretendido hacer un calzado de aspecto minimalista, pero con detalles más complejos que solamente se aprecian al estudiarlo con más detenimiento. Por ejemplo el refuerzo cosido en el talón.

Estética y apariencia a parte, no puedo poner ninguna pega a la suela, que ofrece un buen agarre, al menos en condiciones de seco que es donde los he probado.



La plantilla, también de piel y en un tono similar al del exterior, está muy acolchada, así que aunque el piso no sea ni duro ni blando, la pisada es muy suave, más que la mayoría de zapatos de tipo sport. A mi me resulta cómodo, sobre todo porque en las épocas de buen tiempo es cuando más solemos caminar, y se agradece ese aislamiento extra.



El cosido se ve robusto, y las costuras son dobles en los casos que más tensión deben aguantar.

Cuando nos calzamos los Diluis Ilhavo Cathay, nos damos cuenta que además de ser de buena calidad, y con buenos acabados como esperamos de un zapato hecho aquí, son también diferentes a lo que encontramos en otros pies. Rápidamente sientan bien, porque el empeine lleva unos elásticos en el mismo color del zapato que permite ponértelos con facilidad, y dar cierto margen de movimiento al pie.

Quizás esa intención de minimalismo ha sido el motivo de que el empeine del zapato no tenga ningún bajorelieve de la marca. Algo discreto que pudiera identificarlos, y aprovecharnos del valor que representa una marca poco conocida, y con un cierto grado de exclusividad y cuidado en su trabajo.

Sin lugar a dudas, con un precio de venta recomendado de 109€, no pagamos solamente materiales y acabados, sino también un diseño que se salga un poco de la tónica general, pero sin llegar a desentonar.