Coches emblemáticos de los años 80 hay muchos, el Renault 5 Turbo, el Lancia Delta Integrale o el Ferrari 288 GTO.

Que además fueran famosos en el cine o la televisión, hay otros tantos, el Ferrari 308 GTS de Magnum, la furgoneta GMC G-15 de El Equipo A, …

Si además les buscamos su punto tecnológico, la cosa se reduce aún más, y con la salvedad del como su propio nombre indica, fantástico Pontiac Firebird Trans Am de El Coche Fantástico, pocos más nos quedan, salvo el DeLorean DMC-12 de Regreso al futuro.

DeLorean Motor Company (DMC), fundada en 1975 por John DeLorean en 1975, es recordada por un modelo distintivo que fabricó; el deportivo DMC-12. El primer prototipo apareció en 1976, y su comercialización oficial lo hizo en 1981

El DMC-12 era un vehículo excepcional para la época, con su carrocería de acero inoxidable, sus puertas de ala de gaviota, su linea futurista de la mano de Italdesign y Giorgetto Giugiaro, etc. Este aspecto es sin duda el que más ha transcendido a nuestros días.

Todos los modelos se vendían con el acero inoxidable SS304 al aire y sin pintar, como muestra de su tecnología. Hay que aclarar, que este material, resultaba 5 veces más caro que la chapa de modelos convencionales, por lo que era un motivo de orgullo.

Su equipamiento era completísimo, equipo de audio, aire acondicionado, asientos de piel, elevalunas y retrovisores eléctricos, volante de cuero regulable en altura, …

Lo más curioso de este modelo, fue que fracasara, pues en apenas 2 años de vigencia se fabricaron menos de 9.000 unidades. Los problemas fueron fundamentalmente causados por una planificación e ingenierías deficientes, que obligaron a reducir características y especificaciones sobre el concepto.

El nombre de DMC-12 venía por su precio estimado de 12.000$, lo que hoy equivaldría a unos 30.000$, un precio realmente asequible para el mercado estadounidense de la época. Sin embargo, el precio inicial real, fue más del doble, unos 25.000$, lo que en gran parte limitó las ventas.

Se preveía montar un motor rotativo de origen Citroën, de unos 200 CV, que finalmente se reemplazo por un V6 de 2,8 litros convencional de origen Renault con inyección.

Otros problemas adicionales, fueron las normativas anticontaminantes, que obligaron a reducir la potencia a apenas 130 CV, y por tanto las prestaciones.

Estaba previsto usar Elastic Reservoir Moulding (ERM), un proceso que reduciría costes de fabricación, y bajaría el peso final, y que DMC había licenciado. Sin embargo, no pudo llevarse a la práctica.

Usaba muchos elementos del chasis del Lotus Esprit, lo que hacían que el comportamiento fuera bueno, pero de nuevo, las normativas de EE.UU, en este caso en cuanto a seguridad, obligaron a retocar las suspensiones, perdiendo gran parte de su manejabilidad.

La planta de Irlanda, donde se fabricaron todos los DeLorean, pretendía iniciar sus trabajos en 1979, sin embargo, no lo haría realmente hasta 1981.

De manera limitadísima hubo también dos DMC-12 Twin Turbo con 350 CV, y tres DMC-12 dorado, que usaba paneles chapados en oro de 24 quilates.

Por ello, en 1982, DeLorean Motor Company, presenta la quiebra, con otros conceptos que no llegaron ni a iniciarse, el , que era un autobús, o un superdeportivo con 1.250 CV y motor V12.