Recientemente me di cuenta que de la lámpara de mi habitación, que contaba con tres bombillas, una se había fundido. No tendría mayor repercusión, es algo que ocurre normalmente. Sin embargo, cuando procedí a cambiarla, me di cuenta que la que se había fundido era una bombilla LED que había colocado bastante recientemente, menos de 1 año. Sorprendentemente las otras dos lámparas que quedaban funcionando, eran unas Philips incandescentes que llevaba funcionando al menos dos o tres años.

Me imaginé que la bombilla LED fundida sería unas de esas baratas Made in China que compras en los bazares a muy bajo precio. Pero me sorprendí que eran de una marca española: Artesolar (Artesolar Iluminación S.A.). Daban todos los datos sobre la lámpara, incluyendo el número de lote. Si bien se producían también en China, lo que vi en su web me dio la impresión de confianza.

Garantizaban 25.000 horas de funcionamiento, y en vez de dar los 2 años de garantía que establece la ley, daban 3. Se trataba del modelo Estándar 6W con rosca tipo E14.



Como casi cualquier persona de a pie, ni guardaba el ticket de compra, ni recordaba donde las había adquirido. Podría ser Hipercor, Akí, Lidl o Aldi. No podía hacer otra cosa que darlo a conocer y lo publiqué en Facebook y Twitter. De esas acciones que realizamos esperando que a alguien le sirviera de algo. No esperaba que la marca me respondiera, ni mucho menos escribir sobre ello.

Para mi sorpresa, respondieron a la publicación en Facebook, indicándome que les contactara por email. Así lo hice. Esperaba que se hicieran responsables de ello, ya que por eso me solicitaron que les contactase. Les escribí explicándoles el asunto y les mandé un detalle de la bombilla.

Me respondieron diciendo lo mismo que me habían dicho. Ellos revisan la calidad, y es la tienda que la vendió la que se debe hacer cargo del reemplazo. En este punto es cuando decidí redactar estas lineas. ¿Para que me piden contactarles si me dicen lo mismo que ya sabía?



La fotografía muestra claramente el número de lote. Ellos saben perfectamente dónde se distribuyó ese lote, y son capaces de ver la tasa de errores del mismo. ¿Acaso era defectuoso? Nada me dijeron al respecto.

Me pregunto para que sirve que una compañía como Artesolar mantenga un perfil en Twitter o Facebook, si no aporta nada interesante exceptuando el autobombo. Tampoco entiendo para que me hicieron escribirles, y así que ambos perdiéramos el tiempo.

Pienso que Artesolar tiene gran parte de la culpa, pero la otra es de nuestras normativas. ¿Para qué obligar que una bombilla tenga 2 años de garantía, si para usarla tenemos que conservar el ticket de compra? ¿Alguien recuerda donde compró una bombilla hace 6 meses y conserva el ticket o la factura?