Seguramente todos nosotros conocimos a Sabrina, durante la gala de Nochevieja de 1987 en TVE. El escándalo en cuestión, como bien recordaréis fue cuando a mitad de la actuación en directo, uno de los pechos de la cantante abandonó su habitáculo, y se salió. Esa fue la primera alegría que Sabrina dio a todos los niños de mi generación (yo tenía 12 años).

Se habló mucho de ello, y los rumores apuntaban a ser algo intencionado por parte del entorno de Sabrina Salermo para aumentar más rápidamente su popularidad. Después se descubrió que en realidad esa actuación, no era en directo, sino grabada, y que el responsable, Hugo Stuven, había reconocido que se excluirían del montaje que se iba a emitir finalmente. Cosa que no ocurrió.

El caso es que además de esa alegría, me compré su primer disco (en vinilo de 33rpm), titulado solamente Sabrina, y me gustó. Así que creo que fui de los pocos a los que les gustaba su música facilona, y bailable, pero me gustaba.

Ayer estaba escuchando música de la época, quizás Driver’s seat (Sniff ‘n’ the Tears), Sunglasses at night (Corey Hart), Rainbow in the dark (Dio), Nowhere girl (B-Movies), p-Machinery (Propaganda), … De algún modo, acabé con el Touch me (I want your body) de Samantha Fox, y el siguiente era previsible, el Boys de Sabrina.

Como el carácter de nuestra especie es así, y nos da por hacernos selfies, o fotografiar comida para publicarla en redes sociales, iba tuiteando lo que escuchaba.

Hasta que finalmente esta mañana he recibido una notificación como esta:

Ya veis, la mismísima Sabrina, de la que hacía casi 30 años que no sabía nada, había hecho un “Me gusta” en mi tweet… Esa ha sido, la segunda vez que Sabrina me ha alegrado el día. ¡Gracias!