El título The last ride, que se ha traducido al español como El último viaje (2003), es la típica película de persecuciones de coches, con una linea argumental tirando a floja. La estética es similar a la saga The fast and the furious, a la que se añade una interpretación en los papeles, en mi opinión mucho más creíble. El enlace entre las fugas de los años 70, con la actualidad, se resuelve bastante bien.

Al igual que la mayoría de películas del género, goza de montones de gazapos e imprecisiones técnicas, que seguramente se deban al doblaje.

Las carreras y persecuciones, que son el interés principal de la película, no destacan ni para bien ni para mal.

El punto fuerte del film, es sin duda la cantidad de diferentes modelos de coches que se lucen, bien como protagonistas, bien como atrezzo: americanos, japoneses, europeos, modernos, clásicos, … Con especial énfasis en el popular Pontiac GTO.