Aprovechando que hoy 10 de marzo de 2012 se celebra la 4ª edición del Día Zeitgeist (Z-Day), y aunque diera algunas pinceladas en Proyecto Venus de sus características, esta vez volveré a ello, pero quizás con un tinte algo más personal.

Primero de todo, si no has visto las películas documentales de Peter Joseph, te recomiendo que las veas, tienes las 3 entregas hasta la fecha (The Movie, Addenum y Moving forward) disponibles gratuitamente en el sitio oficial de la película, si no te gustan, déjalas correr, y habrás perdido poco a cambio.

Si te han gustado, o ya conocías la iniciativa, no hace falta que seas un activista de pro, personalmente yo no lo soy, ni aplicar grandes cambios en tu vida, ni hacer que estés peor. Si el cambio de Zeitgeist debe ocurrir, lo hará poco a poco. Por ello no te insto a que pienses que nos va a permitir salir de la crisis de un momento a otro, o ser totalmente felices pasado mañana, será un proceso largo, pero a pequeña escala, podemos observar rápidamente sus frutos.

En esencia hablamos que si nuestros recursos planetarios son finitos, un constante crecimiento económico es insostenible, por lo que debemos cambiar ese modelo, y el basado en recursos, me parece bastante bueno.

Ser libre de renunciar a aquello que no nos aporta nada o casi nada, es una decisión racional, y en última instancia placentera. Eres tu como individuo que decide que lo mejor que puede hacer es renunciar a algo determinado, y así concentrar los recursos, esfuerzos y tiempo que nos ocupaba, en algo que nos llene más. Es una evolución, que nos preparará para lo que tenga que venir, pero de la que no perderemos casi nada.

Es un contrasentido sacrificarse por algo que nos aporte gran valor, y lo bueno es que ni yo ni nadie te dirá a qué debes renunciar, porque tal vez todo lo que tengas te aporte algo, y entonces no tendría sentido alguno.

En cambio si que me gustaría que pensaras en lo que tienes, lo que te cuesta, y lo que te aporta, es decir, que analices su valor, contra su precio. Un término precio que no es sólo económico, sino donde interviene también el tiempo que le dedicas, y los quebraderos de cabeza que te da, los recursos naturales que consume su manufactura, … Ten tiempo para descansar, para crear, y para disfrutar, y líbrate de alguna de tus ataduras.

Conozco gente que no tiene televisión; otros que adquieren su música, películas y libros de forma digital; otros que han aumentado su cuota de visitas a las bibliotecas públicas; otros que han decidido comprar libros mayoritariamente de segunda mano; otros que prefieren ir a un club de slot, antes que montarse el circuito en su casa; otros que optan por el running en vez de las excursiones en coche; algunos que han migrado en todo o en parte al software libre; otros que han reducido sus compras a crédito al mínimo; o que optan por comprar productos de calidad duradera; o bien usar más el transporte público; o hacer un uso razonable de la energía eléctrica, o sencillamente, pensar más por si mismos… una lista que podría ser larguísima.

Simplemente piensa en ello, y actúa consecuentemente.