Cuando cerramos una cuenta de correo, o en algunos casos ésta expira, lo habitual es que quede disponible para que nuevos usuarios puedan usarla.

Naturalmente esto amenaza la privacidad del primer usuario, que probablemente seguirá recibiendo en ese buzón newsletters, avisos variados, etc; pero que ahora llegarán a otro receptor, esto es, el nuevo usuario.

Si pensamos en las confirmaciones de amigos de Facebook, ofertas laborales, extractos de nuestras compras bancarias, recordatorios de contraseñas, u otros tipos de información, nos será fácil imaginar lo que ese nuevo usuario podría llegar a saber de nosotros (el antiguo usuario).

Todo lo anterior es aplicable no solamente a las cuentas de correo gratuitas como las de Gmail, Hotmail, o Yahoo!, sino que otros tipos de cuentas, como las que ofrecen los ISP también están en riesgo.

Por tanto os recomiendo que seáis estrictamente precavidos cuando un email vuestro sea dado de baja, y que no olvidéis dar de baja o modifiquéis convenientemente todos los servicios que tengáis asociados a esas cuentas.