Seguro que conoces al personaje de El sombrerero loco creado por Lewis Carroll para Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas escrito en 1865.

Lo que no es tan conocido es que el personaje en cuestión no es tan original como pudiera parecer. Desde principios del siglo XIX, eran conocidos los efectos secundarios en el gremio de los sombrereros (temblores, espamos, cambios de personalidad, y finalmente la muerte), de donde con el tiempo surgiría el tópico de sombrereros locos, y la enfermedad del sombrerero.

La causa era una intoxicación por metales pesados, producida por la inhalación de vapores de mercurio y la absorción por la piel, un metal que se usaba con profusión para suavizar la textura del fieltro y la piel, y también como desinfectante para impedir que las bacterias lo degradasen.

La enfermedad del sombrerero, sería bautizada posteriormente como hidrargirismo, y que desgraciadamente se extendería entre otros gremios como los mineros del cinabrio.