El sonido del tic tac de un reloj es algo que para cualquier amante de la horología resulta cautivador. Un sonido que proviene del corazón mecánico de los relojes, y que por su poca difusión hoy en día la mayoría de niños y jóvenes de nuestro mundo desconocen.

Eventualmente si no hubiera sido por la moda de los relojes analógicos que surgió tras la eclosión digital, hoy nuestros jóvenes tampoco sabrían lo que es un reloj de agujas. Enfocados en su teléfono móvil, tableta u ordenador, es probable que no supieran leer la hora en un reloj analógico.

Me propuse capturar ese sonido y el movimiento de las manecillas, una forma de inmortalizarlo a la vez que se podía apreciar el conjunto, y que quedara en la medida de lo posible disponible para la posterioridad.

Quizás porque me recuerda a mi segundo reloj, pero recuerdo ese sonido. El tic-tac de sus engranajes moviendo la aguja segundera. Cuando estabas en una sala relativamente silenciosa, sólo había que acercárselo un poco a la oreja para escucharlo con toda su intensidad. Una sensación de inalterabilidad, de que pasara lo que pasara, ahí estaría.



Hay muchos gestos naturales antaño y que hoy resultan increíbles. Por ejemplo acercarse el reloj al oído para ver si se había parado. Las escenas de tensión que muchas veces transcurrían con un tic-tac de fondo simbolizando la premura del tiempo, …

El reloj en cuestión es un Raketa Big Zero un reloj soviético de cuerda manual que data de la década de 1990. Su movimiento es un Raketa 2609 HA de manufactura propia, que con 19 rubís oscila a 18.000 vph. O lo que es lo mismo, 5 saltitos de la manecilla por segundo, y cinco tic-tacs por segundo.

Alojado en Youtube, aquí lo tenéis:

La tarea no fue sencilla. El grabador de sonidos de mi Samsung Galaxy S8 era incapaz de capturar el tic-tac del reloj mientras se grababa en vídeo. La solución fue realizar la grabación en dos fases, una el vídeo con la manecilla moviéndose, y otra para la pista de sonido. La imagen no tuvo problemas, pero el audio era tan tenue que apenas se percibía.

Opté por el Paketa Zero que es el que tiene el sonido más elevado, y usando un vaso a modo de campana gravé el sonido. Sorprendentemente, aunque la grabadora de sonidos detectaba el micrófono de los auriculares no grababa nada, así que si hizo con el micrófono normal. No es lo ideal, pero bueno.

Ahora quedaba cortar los segundos iniciales, la cámara estaba desenfocada, y en el audio se oían los sonidos de colocar todo. Ya no existe Windows Movie Maker, ni se puede descargar de Microsoft. Mi viejo VirtualDub ya no era capaz de entender los nuevos formatos de video (AVC1), ni de audio (AAC) con los que por defecto graba mi teléfono móvil.

Podía haberlo hecho por linea de comandos desde mencoder, pero pensé que sería más fácil con Fotos, el programa de Windows 10 que Microsoft recomienda en sustitución de Windows Movie Maker. La verdad que mezclar el audio con el vídeo fue sencillísimo. Pero luego algo tan fácil como cortar los primeros segundos tarea imposible. Recortaba el vídeo, pero no el audio. Lo arreglé exportando el vídeo y luego volviéndolo a importar para proceder al recorte.

Todo esto es un poco para justificarme que el resultado diste mucho de ser óptimo, aunque a mi modo de ver, suficiente.