La marca Clipper, nace en Barcelona en 1959, como un diseño de Enric Sardà. En 1972, lanzan el encendedor Clipper, ahora llamado Clipper Classic, creado por el estudio británico Bryant and May, en competencia directa con el Cricket de la francesa Bic presentado ese mismo año.

Propiedad de la española Flamagas, la mayoría de sus mecheros se siguen fabricando en la factoría de Llinars del Vallés (Barcelona), con unas cifras totales que ascienden a millones de unidades anuales.

Su principal característica, siempre ha sido la mantenibilidad, es decir, el gas se puede recargar, y la piedra se puede reemplazar. Este planteamiento, es a pesar del tiempo transcurrido de mayor vigencia actualmente si cabe.

Hablamos de ahorro económico, pero también de ecología. Según nos indican, recargar su gas, cuesta un 10% de lo que cuesta el encendedor, por lo que se ahorra dinero, y no se despilfarra. No tiene sentido un encendedor de usar y tirar, cuando por una fracción del coste de éstos, podemos recargar un Clipper.

El gas del depósito (isobutano o metilpropano), ofrece un buen rendimiento en combustión y poco contaminante, a la vez que la capacidad de su depósito es elevada comparado con el tamaño externo del encendedor.

No son Zippo, ni Ronson, pero su calidad merece una mención espacial, pues pese a que hablamos de un producto de bajo coste, a partir de 1€ aproximadamente, sus materiales, y tipo de construcción son de buen nivel.

Pese al descenso de fumadores, siguen con un gran éxito comercial, en primer lugar gracias a aquellos que todavía fuman; pero también por los coleccionistas (Clipper Maníacos), y los “porreros”.

La gama es realmente completa, con diferentes tamaños, colores, motivos decorativos, e incluso también materiales, con una atractiva versión con funda metálica. Se ofrece también con chispa de piedra (pedernal), así como la electrónica (piezoeléctrico).

Sobre esa premisa tradicional, se han añadido nuevas gamas como los Brio y los Fit.

En definitiva, un producto tradicional, fiable, económico, ecológico, popular, y construido en nuestras tierras.