Ayer domingo se disputó el Gran Premio de Europa de Fórmula 1, en el circuito de Nürburgring.

Fernando Alonso obtuvo una clasificación muy discreta durante el sábado, en la que consiguió el 6º mejor tiempo. 3 posiciones más atrás que su compañero de equipo Jarno Trulli.

La carrera fue también discreta para Fernando, llegando a cometer dos errores de pilotaje, y quedando al final de nuevo por detrás de Jarno (5ª y 4ª plazas respectivamente).

Me cuestan de creer estos resultados. La temporada pasada, la joven promesa de Alonso, con un equipo como el Renault, que estaba en la mitad de la tabla a nivel de competitividad, y que acababa de empezar en la F1, conseguía excelentes resultados, superando con diferencia a Trulli, y sorprendiendo a toda la afición.

La lógica me dice que ahora con un coche que es, al menos sobre el papel, el segundo más competitivo del mundial, Alonso debería estar mucho más arriba del 6º puesto en la clasificación general.

En lo que llevamos de año, Fernando ha quedado casi siempre por detrás de Jarno, tanto en clasificación (que era algo más habitual), como en carrera. Precisamente un punto que se criticaba dentro de la escudería a Jarno, era su bajo rendimiento durante el vuelta a vuelta en la carrera, en contra de sus excelentes resultados en clasificación.

En Mónaco, después del incidente con Ralf Schumacher que hizo que Fernando no pudiera finalizar la carrera, éste criticó muy duramente la maniobra de Ralf. De lo que sin duda se olvidaba era de que su más fiero competidor: Jarno, finalizó en el primer puesto.

Últimamente me preocupa que a Fernando se le hayan subido los humos con tanta presión. Cada vez que le hacen creer que es el relevo de Michael Schumacher. Con cada vez más compromisos publicitarios. Con cada vez más responsabilidad mediática… ¿No se estará olvidando que lo más importante es ganar en la pista?

Tal vez por exceso de entusiasmo hayamos conseguido matar al super campeón del mundo antes de haber nacido.