En 1984, al tiempo que Ferrari empezaba a ser popular con su 308 diseñado por Pininfarina, la marca decidió construir un superdeportivo destinado a correr en Grupo B, con una imagen exterior similar al exitoso 308. El Ferrari 288 GTO, o simplemente GTO.

Con un motor V8 de 2855 cc alimentado por 32 válvulas y dos turbocompresores, los 400 CV de potencia a 7000 rpm. Así este Ferrari podía lanzarse hasta los 304 Km/h, y hacer el 0-100, en 4,8 segundos.

Construido a base de acero, aluminio, fibra de vidrio y kevlar, los ingenieros de Ferrari se esforzaron al máximo para conseguir un chasis lo más rígido posible, manteniendo el peso en unos contenidos 1160 kg a pesar del generoso equipamiento que incorporaba de serie.

Del GTO se vendieron 272 unidades entre el 84 y el 86, culminando este último año con las 5 unidades del Evoluzione, con carrocería ensanchada, y motor potenciado hasta los 450 o 650 CV.

Si estas prestaciones nos ponen hoy los pelos de punta, imaginaros lo que significaban hace más de 20 años.