Project Lobster es una joven compañía afincada en Barcelona que se dedican a las gafas. Fundada a finales de 2016, comenzaron a vender sus gafas en 2017. Pero lo hicieron de una forma especial, porque apuestan seriamente por el diseño local, que combinan con materiales de calidad, y que ofrecen a un precio razonable. Aunque otros comercios online ofrecen solamente gafas de sol sin graduar, en Project Lobster ofrecen tanto gafas de sol como de ver (prescripción), y en cualquiera de los dos casos, graduadas y sin graduar para hombre y para mujer.

Recientemente han abierto su primera tienda física también en Barcelona, en la zona del Born, lo que los hace ser también algo peculiares en eso. No es una tienda presencial que haya decidido vender por internet, sino que lo han hecho al revés. Empezaron por internet, y luego abrieron su propia tienda.

Cuando conocí la marca, me gustó el modelo Cameron. Me gustan las gafas, tanto de ver como de sol, y aunque no tengo tantas como relojes, llega un momento que buscas algo diferente con ellas. Por un lado el Designed in Barcelona me atraía, por el otro la mezcla de calidad y diseño a buen precio. Y es que no lo he comentado, pero todas las gafas cuestan lo mismo 98€. Algo más que las ofertas agresivas de Opticalia o Multiópticas, pero definitivamente menos que las marcas asentadas como os expliqué con las Timberland TB-1019. Tampoco tienen ese absurdo de que debas comprar 2 o 3 gafas al mismo tiempo, el precio es sencillamente para una unidad. Los gastos de envío son gratuitos para compras superiores a los 50€, es decir, virtualmente para cualquier par de gafas de la marca.



En Project Lobster todas las monturas están hechas de acetato a mano, un proceso artesanal que requiere de casi 120 días de trabajo y que consta de casi 70 pasos. Las bisagras son de 5 barriles, construidas en acero inoxidable reforzado con teflón, y que deberían durar toda la vida. Su proceso es tan complejo que involucra diferentes países. Empieza con el diseño en Barcelona, la pasta (acetato) que la proporciona desde Italia Mazzucchelli, uno de los proveedores de mayor calidad en este sentido. Las bisagras, que se fabrican en Alemania, y finalmente el ensamblado y el pulido, que transcurre a las afueras de Hong Kong, en una pequeña fábrica familiar fundada en los años 1970.



Los cristales, incluyendo los más básicos donde muchas marcas te ofrecen prestaciones adicionales con suplemento de precio, son siempre orgánicos (CR39), e incluyen tratamiento anti-reflejante, endurecido (anti-ralladuras) y de filtro de protección UV 100%. También incluyen un tratamiento anti suciedad para limpiarlas con mucha mayor facilidad. Son siempre orgánicos, y de serie vienen con un elevado índice de reducción para reducir su grosor. Tampoco cobran más si tienes una graduación elevada. Provienen de uno de los laboratorios líderes a nivel nacional, ubicado también en Barcelona.

El único suplemento que hay, es si queremos lentes especiales, el de “protección digital” que filtra los tonos azulados que desprenden las pantallas de dispositivos como un ordenador o un teléfono (20€ más), y las adaptativas de transición que se oscurecen en función de la luminosidad (100€ más).

Te estarás preguntando como se compran unas gafas graduadas por internet, pues es más fácil de lo que parece, porque al hacer el pedido en la web, se te solicita que les hagas llegar la graduación actual, o sea, el papelito que te ha hecho tu optometrista o tu oftalmólogo cuando te fuiste a revisar la vista. Sirve una fotografía, o un escaneo en PDF, lo importante es que les llegue. Sin embargo, lo que a mi me preocupaba, es poderlas devolver si por el motivo que sea no me siento cómodo con ellas.



Cuando es un modelo que me gusta, no me importa tanto que me puedan quedar mejor o peor, pero sí que me resulten cómodas. En unas gafas no se trata solamente de ver bien, algo que está solucionado con lo de la graduación que os decía, sino de ser cómodas. Para ello tenemos el tamaño de cada montura, algo que indican en la web, pero luego hay muchos más detalles, que los terminales agarren bien sin apretar, que las plaquetas no resbalen por la nariz, un sinfín de cosas que te pierdes si no te las pruebas antes. Pues bien, en Lobster, dan 30 días para que podamos devolver por cualquier motivo sin ningún coste para nosotros. Antes ofrecía la prueba en casa, un mecanismo por el que te enviaban hasta 5 gafas dejando y así te las podías probar sin compromiso. El sistema funcionaba sin ningún tipo de paga y señal. La gente dejaba su tarjeta de crédito que, se almacenaba de manera segura en Stripe, para eventualmente cubrir la no devolución de las mismas. Sin embargo, parece que están saturados de solicitudes, y cuando compré las Cameron no estaba disponibles. Al ponerme en contacto con Project Lobster me indicaron que estaban rehaciendo la sección con el fin de hacerla más cómoda y fácil de utilizar. Una iniciativa que me parece magnífica.



Una vez compradas, y dependiendo del tipo de cristal, tendremos que esperar entre 1 y 8 días para tenerlas en casa. Con las gafas de prescripción como mis Project Lobster Cameron, indicaban de 2 a 4 días de plazo, y tardaron solamente 3 días. Parece increíble, en tres días ya las tenía en casa y eso que el mismo día que hice el pedido me llamaron para confirmar mi graduación antes de pasarlas a producir. Ofrecen la posibilidad de recibir notificaciones por SMS, que nos avisarán cuando el producto haya salido de las instalaciones, y cuando estemos a punto de recibirlo.

Este modelo concretamente, se ofrece en tres colores diferentes: silver smoke, tiger tortoise y el
hazelnut gradient. El primero, silver smoke con esa bonita transparencia del acetato me pareció el más original. El contrapunto a unas lineas de gafa de cuerpo clásico, que le aportaba modernidad.

Tienen unas medidas de 50-20-145 que os voy a explicar lo que significan:
50: 50mm de ancho cada cristal.
20: 20mm de ancho de puente.
145: 145mm de longitud de patilla o varilla.

En caso de duda, lo más fácil es que tomes como referencia unas gafas que ya tengas, y así compares si éstas son más grandes o más pequeñas.

Se presentan en una moderna caja de cartón en color blanco con la base anaranjada y firmada por Project Lobster, causa una buena impresión cuidada, pero no cautiva.



Al abrirla todo mejora notablemente. La funda en material símil piel, continúa con el bonito tono anaranjado de la base de la caja exterior, firmada también por la marca. Una tarjeta nos agradece la compra, una costumbre que sabéis que me encanta: “Gracias por ser parte de este proyecto y confiar en nosotros. Disfruta de tus nuevas gafas”.



Procedemos a extraer las gafas de su funda, y nos damos cuenta que va elegantemente forrada de terciopelo de color negro. Nuevamente una apuesta por la modernidad, aunque personalmente habría preferido el mismo tono anaranjado, que si bien destacaría menos, oculta mejor el polvo.



A diferencia de muchas otras marcas, en PL (Project Lobster), incluyen una gamuza para limpiar las lentes. En este caso, no es el modelo genérico que vemos habitualmente, puesto que artísticamente reproduce una ilustración. Una pequeña tarjeta nos da más detalles acerca de la obra, Bonsai de Michael Rozen. Un detallito que no solamente nos ayuda a comprender el sentido, sino que nos hace sentir que hemos comprado un producto especial y exclusivo.



Las gafas llegaron perfectamente equilibradas, es decir sin ninguna deformación en la simetría. Nuevamente debería ser lo normal, pero es habitual que nos encontremos con gafas nuevas que al colocarlas sobre una superficie plana, los terminales no estén a la misma altura, o las varillas a la misma inclinación exacta.



Llevarlas puestas es muy cómodo. Se trata de una gafa ligera gracias a que tanto la montura de acetato con cristales orgánicos. Por ello una vez las llevas no es fácil que se desencajen con los movimientos de nuestra cabeza. A las pocas horas, te olvidas que están puestas. Gran parte de esa sensación proviene por la montura translúcida, que las hace muy luminosas y diáfanas.

La visión con ellas es buena. Es la misma graduación que llevo en otras gafas, así que no ha sido necesario ningún tiempo de acomodación. El tratamiento antireflejos es correcto. Los cristales orgánicos son muy transparentes, una prueba indudable de lo que ha evolucionado este material en los últimos 10 o 15 años.



Las bisagras en efecto aparentan ser muy robustas y duraderas como afirman desde la marca, pero no incorporan ningún sistema flexible, es decir que si abrimos las varillas con más fuerza de la cuenta, por ejemplo al quitárnoslas o ponérnoslas, la tensión se transmite al puente, que podemos apreciar como flexiona. El puente es de acetato de manera que tiene cierta tolerancia a la flexión, aunque unas bisagras o charnelas flexibles habrían sido una buena mejora.

Me parecen unas gafas de buena calidad, pero sobre todo, exclusivas en cuanto a su diseño, y todo ello con un precio realmente competitivo. El servicio que ofrece esta nueva marca, es además muy amable y profesional, demostrando que es posible vender lentes directamente por internet, trasladando ese ahorro al consumidor.

Si has llegado hasta aquí, entonces te mereces un 10% de descuento en su tienda online. Simplemente haz tu pedido, y escoge usar el código promocional QX3W5MR8E987, en vez de 98€ pagarás solamente 88,2€ que está más que bien.