Me ha sorprendido la nueva campaña de Google Cloud regalando un Chromebook. Recibí un pequeño paquete, que contenía una cajita con lo que parecía ser una funda para una tableta. Venía acompañado de una tarjeta que firmaba Erik Haddad (Director de Google Cloud), donde me decía que estarían encantados de hablar conmigo mediante Google Hangouts, y que, ahora que ya tenía la funda para guardarlo, me harían llegar un Chromebook.



No lo dudé ni un momento, rellené el formulario que indicaban en la una URL, introduciendo el código que me facilitaban. Terminado el registro, se me confirmó con el siguiente texto:

Si has introducido una dirección válida, en los próximos días recibirás tu Chromebook. Además, contactaremos contigo para programar una videollamada con un experto sobre la nube. Estamos deseando contarte como puede ayudarte Google cloud Platform con tus necesidades empresariales y a prepararte para lo que está por llegar.

En seguida recibí un email de confirmación, aunque subeditaban el envío a que la dirección especificada fuera correcta.



Realmente parecía cierto, Google iba a enviarme el dispositivo, aunque no contratara Google Cloud. De hecho, en la actualidad GCP es el tercero en discordia, tras Amazon Web Services y Microsoft Azure.

Al día siguiente me contactó un comercial con email para programar la mencionada videollamada con un comercial. Le fui muy franco. Le dije que conocía Google Cloud, y que no tenía prevista cambiar a él. Por tanto, prefería que ni él ni yo tuviéramos que perder el tiempo.

Rellené el formulario el 26/09, y al ver que el dispositivo no me llegaba, le volví a contactar. Me comentó que no había ningún problema, salvo retrasos logísticos, y que en breve lo recibiría. El pasado 16/10 lo recibí. La iniciativa, es como poco agresiva, pues según se dice, va dirigida a usuarios de Windows Azure, como era mi caso



El dispositivo en cuestión es un HP Chromebook 11 G5, un equipo que sin ser un pepino (esa nunca fue la idea tras un Chromebook), está muy bien. Procesador Celeron N3060 (Dual Core a 1,6 Ghz), 4 GB. de memoria RAM, un disco SSD de 16 GB de capacidad. y valorado en 270€. Si bien es cierto que en Amazon.com, lo he visto a 199$, sigue siendo un regalazo.



Recientemente han aparecido versiones que ofrecen 32 GB de espacio de almacenamiento, una característica, que veo innecesaria en un Chromebook, pero que si seguís leyendo, puede ser muy interesante de cara al futuro.

Porque lo que ocurre es que el concepto Chrome OS, está lejos de lo que permite la tecnología actual. Un hardware modesto, no es capaz de mover con soltura un kernel Linux sobre el que se monta una interfaz basada en tecnologías web que corren sobre Chrome. Las aplicaciones web no son ligeras, ni en términos de uso de memoria, ni en términos de uso de CPU. Sólo lo son, en cuanto a espacio en disco se refiere, puesto que éstas, se descargan de la red, como si fuera una página web.

Además, la cantidad de aplicaciones es pequeña, básicamente la suite online de Google, y un modo para ejecutar aplicaciones nativas de Android. Pero nada de Office o LibreOffice. Tampoco SMplayer, GIMP, ni el resto de herramientas que uso para el blog. Tampoco era lo óptimo para dejarlo 24/7 en descargas P2P con Shareaza.

Un dispositivo compacto (11,6 pulgadas de pantalla), ligero (1,2 Kg. de peso), y que por tanto es ideal para navegar por internet. El teclado y el trackpad son cómodos, y la resolución de 1366 X 768, lo hace apto incluso para trabajar. Mejor aún, su batería ofrece hasta 11,5 horas de autonomía. Nada que ver con mi MSI Apache Pro.

Desgraciadamente, ese buen hardware, con un precio de venta tan atractivo, se desperdicia en el puro entretenimiento. Su productividad es casi cero, debido a la poca cantidad de aplicaciones útiles de verdad.



Lo suyo era instalar Kubuntu, Lubuntu, GalliumOS o incluso Windows, y así poderlo aprovechar de verdad. Por ejemplo en Tom’s Hardware, lo explican muy bien. ¿El problema? El Chromebook trae una protección física contra-escritura del firmware que evita que podamos instalar algún otro sistema operativo. La solución es abrirlo, y quitarla, así que en breve tendréis más noticias.



Puede parecer que Google está pagando un precio excesivo a la hora de concertar una visita, pero si hay alguien que disponga de esos recursos, ese es Google. Además, este tipo de obsequio, va perfectamente dirigido a su cliente potencial. Personas que pueden lograr ese empujoncito a Google Cloud. En caso contrario, tienen una segunda oportunidad, pues se quedan con un dispositivo, que es totalmente afín a Google. Su propio sistema operativo, su propio navegador, y su suite de aplicaciones preinstaladas. Es más las aplicaciones de terceros, están también controladas por ellos gracias a Google Play. En pocas palabras, un regalo, que te atará a Google, y te hará verlo a cada rato.

No soy el primero que lo explica, porque ya en Petri se hicieron eco de ello, pero si que soy el primero en hacerlo en español.