Si alguna vez, Dios me oiga, tuviera que construir un super deportivo, creo que habría tomado el mismo camino de el Venom GT de Henessey.

Lo primero de todo sería tomar una base ligerísima, y no se me ocurre mejor opción que el Lotus Elise con sus 935 Kg.

Luego es conseguir un motor con potencial de mejora, la respuesta es un motor americano, con gran cilindrada y potencia, pero que vaya relativamente suelto para poderlo apretar un poco. Estoy pensando en el V8 de 6,2l que en el Corvette ZR1 da 638 CV.

Con ello tendríamos más de 600 CV en menos de 1000 Kg. El precio, sumando el coste de ambos, estaríamos por debajo de los 150.000 euros, competitivo sin duda.

Para aguantar tanta sobrepotenciación toca reforzar el chasis, y rediseñar amortiguación, transmisión, frenos, …

Pues bien, ricemos un poco más el rizo. Esos 638 CV, hagámosle unos ajustes a la electrónica, y tendremos el Venom GT de 725 CV.

La gracia está en que si montamos dos turbos, de mayor tamaño, podemos llegar a los 1.000 CV o incluso los 1.200 CV que anuncia el tope de la gama.

Ya casi lo tenemos, ahora toca vestirlo por fuera, pongamos un kit aerodinámico que sea una mezcla de Need for Speed y un coche de carreras GT, con algo de elegancia.

Al final se nos queda en 1.071 Kg, que le permiten hacer de 0-100 en 2,4 segundos. Alcanza los 421 Km/h, pero lo mejor de todo, es que hace el 0-300 en 13 segundos, y el 0-200 en 7.

Ya lo tenemos… Capaz de batir al Bugatti Veyron, y por menos de 500.000 euros. ¿Un chollo no?