Tras la experiencia con el Chromebook que regalaba Google, os avanzaba que ChromeOS no era para mi, así que decidí aprovechar el hardware, y cambiar el software.

El proceso es bastante tedioso, me imagino que es algo intencionado para evitar precisamente que la gente se haga con un hardware potente y económico, que cuanto menos está apoyado por Google, y luego lo utilice para fines que no interesan a la marca del buscador.

Debemos eliminar la protección de escritura que trae su firmware. Tal cual viene de serie, el dispositivo no es capaz de arrancar desde un dispositivo USB, por lo que es imposible instalar otro sistema operativo. Para hacer que pueda arrancar desde un USB, hay que actualizar su BIOS. Para actualizar la BIOS, tenemos que eliminar la protección anti-escritura (WP) que trae. Para eliminar la protección, es necesario desmontar completamente el aparato.

Desmontar dispositivo

Hay que quitarlo todo, empezando por los 11 tornillos en su parte inferior. 6 de ellos, están ocultos tras los soportes de goma que tendremos que quitar también. Vienen pegados con adhesivo, como síntoma de que HP no quiere que lo abramos.

Una vez quitados los tornillos, deberemos quitar la carcasa, que viene anclada con unos soportes de plástico como los que traen las tapas de muchos teléfonos, y que a la mínima que no tengamos cuidado, romperemos.

Lo mejor es que veas este video en Youtube, que lo explica mejor.



Eliminar protección de escritura

Con el Chromebook abierto, eliminar la protección de escritura (Write Protect), es tan fácil como quitar un tornillo. Ashnoxius nos lo explica muy detalladamente.



Actualizar firmware

Esta es la parte más sencilla, porque es todo vía software. Simplemente entramos en el modo desarrollador (developer mode), y actualizamos el firmware. Tom’s Hardware y GalliumOS lo explican con mucho detalle.

Instalar sistema operativo

Llegados a este punto, ya tenemos un dispositivo que es capaz de arrancar vía USB, así que le podremos poner casi cualquier sistema operativo.

La primera opción era Windows 7, 8, 8.1 o 10. Sin embargo, sus requisitos mínimos de espacio en almacenamiento son elevados, partiendo de 16 GB. en las versiones de 32 bits, y 20 GB para las de 64 bits. Hay gente que lo ha instalado, básicamente recortando componentes, y comprimiendo el volumen NTFS. Es decir, penalizando el rendimiento. Por otro lado, para reducir más aún el consumo en disco, pasa por desactivar la memoria virtual, y la hibernación, lo que nos hace perder mucho.

Aunque sea el sistema que tiene las aplicaciones a las que estoy habituado, es difícil de justificar el escogerlo. Otra cosa habría sido con los nuevos Chromebooks que ofrecen 32 GB de almacenamiento.

Windows XP, o incluso Windows 2000 quedan descartados, puesto que probablemente fallarían a la hora de instalar los controladores de dispositivo necesarios.

En segundo término teníamos Linux. Opté por Kubuntu que con el escritorio KDE es la opción que más me gusta. Una instalación básica se conformaría con 5 GB de espacio en disco, aunque a ello debamos sumarle la partición de swap.

La tercera opción era GalliumOS, una distribución de Linux basada en xubuntu, que ya de por si es más ligero que Ubuntu y Kubuntu. Además, se conforma con 3 GB de espacio mínimo en disco y utiliza zram para la paginación. O sea un bloque de memoria RAM que está comprimido, y que por tanto es mucho más rápido que el disco duro o SSD, y que consume menos memoria que desactivar el swap.



Configuración de GalliumOS

La instalación de GalliumOS es más rápida todavía que la de Xubuntu, y viene de serie muy completa, pero como en esto, todos tenemos nuestras costumbres y necesidades, esto es lo que yo hice:

Instalar wine
La versión de wine en el repositorio de Ubuntu es muy antigua, así que mejor nos hacemos con wine 2 desde el repositorio oficial:
sudo dpkg –add-architecture i386
wget -nc https://dl.winehq.org/wine-builds/Release.key
sudo apt-key add Release.key
sudo apt-add-repository https://dl.winehq.org/wine-builds/ubuntu/

Eliminar compton
compton es el motor de renderizado en pantalla que trae GalliumOS. Se basa en OpenGL, así que ofrece efectos chulos, pero si quieres el mejor rendimiento, lo mejor es quitarlo y seguir con el de xfce.
apt-get purge compton

Instalar aplicaciones
Desde el gestor de paquetes, tenemos disponible la suite ofimática LibreOffice, el editor de textos Geany, el gestor de portapapeles de xfce Clipman (algunos prefieren el de Ubuntu ClipIt), el cliente FTP FileZilla, y el programa de edición de imágenes GIMP. En mi caso también he instalado Opera, y eliminado Chromium.

Por último no olvides una herramienta de limpieza de basura como BleachBit, ya que el espacio disponible, es en un Chromebook algo muy valioso

Ahora que ya lo tienes todo listo, y con compatibilidad Windows, no olvides descargar FileOptimizer.

Ajustes finales
Los últimos ajustes consisten en evitar que cargue al inicio de sesión el icono de Bluetooth, porque no lo voy a utilizar, pero desde ahí puedes fácilmente activar o desactivar el autoarranque de aplicaciones.



Conclusiones

¿Vale la pena todo este proceso? Pues en mi opinión sí. HP ha creado un dispositivo que está muy bien pensado. Pese a lo contenido de su coste, han invertido en donde realmente hacía falta. Un procesador Intel Celeron N3060 de arquitectura Braswell. Funciona a 1,6 Ghz, y como tiene dos cores, el rendimiento es bastante bueno. Típicamente el consumo de energía es de 4W, gasta poco, y no se calienta, así que no necesita ventilador, y ofrece una autonomía de unas 10 horas.

A diferencia de equipos baratos, que aún se venden con 1 GB o 2 GB de memoria, el Chromebook 11 G5 tiene 4 GB de memoria PC-1600, lo que nos va a permitir mover cualquier sistema operativo sin necesidad de hacer swap. El disco SSD de 16 GB de capacidad es pequeño, pero con un rendimiento excelente. Lo mismo podemos decir de su pantalla de 1366×768 píxeles de resolución, que ofrece buena lectura y es suficiente para internet y ofimática.

En resumen, el Chromebook de HP es un dispositivo tremendamente potente para su precio, pero que viene limitado por un sistema operativo que ofrece pocas posibilidades.