Desde que apareció la primera versión del Seat Ibiza Cupra lo he considerado un modelo de referencia en la categoría.

No hace falta llegar hasta el Cupra R para darnos cuenta que es un automóvil apasionante.

Por supuesto, si las deudas me lo permitieran, gustosamente invertiría los 20.663 euros que cuesta con el descuento promocional incluído, para hacerme con uno de ellos.

Eso si, le sumaría 1.332 para los frenos Seat Racing, 34 para los espejos eléctricos y calefactados; 250 para la alarma; y 1.312 para el sistema de navegación dinámico. Lo que arrojaría un total de 23.644 euros.

Un precio elevado para un coche de su tamaño, pero realmente asequible si tenemos en cuenta los 180 CV de potencia que anuncia (algunos más en realidad).

Me parece grave que los faros de Xenon (600 euros) no se puedan montar en la versión Cupra, y si en las otras, incluídas las FR.

En cambio, es imperdonable que hagan desembolsar más de 1.300 euros por un GPS con pantalla monocromática… ¡Casi 5 veces más de lo que pagué por mi Navman iCN 320 con pantalla en color!