Los que vivimos el inicio de los entornos gráficos, nos enfrentamos a la tesitura de nuevos conceptos y como bautizarlos. Pasamos del carácter al píxel, y los elementos gráficos llenaron nuestros escritorios.

Con los comienzos de OS/2, y su Presentation Manager, nos referíamos a ellos como objetos. Un concepto muy tecnológico que explotaba la metáfora de asimilarlos a objetos del mundo real, con sus atributos y acciones.

En algún momento, lo que esos pequeños dibujitos que deberían llamarse pictogramas, pasaron por algún motivo a denominarse iconos. Un término mucho menos definitorio en mi opinión.

Tanto es así que incluso la Real Academia de la Lengua Española tuvo que agregar una nueva acepción para referirse al elemento informático.

Al final, y como tantas otras veces, un término poco adecuado, o cuando menos, más vago que pictograma ha acabado extendiéndose y normalizándose.