La casa barcelonesa Inoxcrom, fundada por Manuel Vaqué Ferrandis en 1955, como evolución de su pequeño taller de artículos de escritura, tenía por objetivo inicial la comercialización de su estilográfica de diseño y fabricación propia, la Inoxcrom 55.

El nombre surge de la combinación de las palabras inoxidable y cromado, que era el material con el que estaba construida esa primera pluma estilográfica.

De ahí, y hasta los años 80, el negocio de Inoxcrom sigue creciendo, y la marca se define con productos de precio bajo-medio, y calidad media-alta. Sorprendentemente, y a pesar que en 2003, Inoxcrom era la marca líder de escritura en España, y estaba en el top 10 a nivel mundial, el fallecimiento de su fundador, la hizo entrar en una profunda crisis.

En 2009, sus herederas, venden la compañía a Alberto Novel, que se hace cargo de ella por 1 euro, pero poco después éste la vende nuevamente a Sebastià Clotet, que inicia una dura fase de despidos, hasta terminar declarándose insolvente.

Los juzgados entregarán finalmente la compañía en 2012 a Blond Europe S.L. de la que forma parte mayoritariamente Clotet y Juan Marroquín en contraposición a Inoxgrup, liderado por los trabajadores que quedaban.

La marca me ha acompañado toda mi vida, desde el set de estilográfica y bolígrafo de mi primera comunión, hasta los Sierra de mi EGB, o los Sakyo de BUP.

De esta forma, reemprende nuevamente su marcha, en este 2012 cumple su 70 aniversario, con unos productos que siguen destilando la esencia que la hizo famosa en sus días. ¡Esperemos que cumpla muchos más!