Los navegadores web se están renovando, con saltos a versiones mayores que les permitan seguir siendo la plataforma de base a usar, ante la nueva avalancha de aplicaciones web.

Por un lado la inclusión de nuevas características a nivel de usuario, así como el soporte de estándares recientes, o la mejora de rendimiento en la carga de páginas y ejecución de scripts.

Apareció Safari 3, luego llegó Opera 9.50, después Firefox 3, y ahora estamos pendientes del Internet Explorer 8, que aunque está todavía en fase beta, se espera que se libere en unas pocas semanas.

Como ocurriera con el paso de IE 6 a IE 7 (y también de Firefox 2 a Firefox 3), los cambios en IE 8, no son revolucionarios en absoluto, si los comparamos con su predecesor, y bien podría haber sido sencillamente la versión 7.1.

Implementa soporte de CSS 2.1, mejoras en la compatibilidad de estándares HTML/XHTML, mayor velocidad de ejecución VBScript y JScript, mejoras en cuanto a seguridad y leves cambios de interficie de usuario.