Espoleado por el comentario de jk, y dado que el fin de las direcciones IPv4 es algo que se encuentra poco menos que en boca de todos, voy a intentar explicar de qué va todo esto, para que nos hagamos una idea.

Vamos a ver, todo el tráfico que circula por internet, utiliza el protocolo de comunicaciones IP (Internet Protocol), esto quiere decir que si usamos P2P, email, web, FTP, accesos remotos, etcétera, todos ellos usan IP.

IP, es un convenio de comunicación que da ciertas reglas sobre cómo se envían y reciben las cosas. Muy a grosso modo, divide la información en trocitos (paquetes), y acompaña cada uno de ellos con la dirección del remitente, y del destinatario.

Estas direcciones, son un número IP de 4 bytes en IPv4,y que por tanto van desde el cero, al 4.294.967.295. Por conveniencia de las personas, las escribimos separando cada uno de los bytes por puntos, así que obtenemos direcciones del estilo a 209.85.146.147, … Sin contar con que determinados rangos están reservados, hablamos de unos 4.000 millones de direcciones que identifican máquinas y subredes.

Ciertamente es algo que se sabía que tarde o temprano ocurriría, pero el caso es que poco a poco vamos llegando a su límite, y cada vez quedan menos libres. Por ello, desde 1998, se crea IPv6, documentado en el RFC 2460, que usa 6 bytes para las direcciones, y por tanto ofrece una capacidad de direccionamiento de hasta 340.282.366.920.938.463.463.374.607.431.768.211.456.

Llegados a este punto, probablemente te preguntes por qué si hace más de 10 años que tenemos IPv6, y ofrece una capacidad muchísimo más elevada, no hemos resuelto el problema de la falta de direcciones IP, así que te lo voy a explicar con un ejemplo muy claro.

Imagina que las direcciones físicas de nuestras casas, empiezan a escasear, y se propone un nuevo convenio. Por ejemplo, si yo vivía anteriormente en la Avenida Diagonal 400, ahora la vamos a denotar como Avenida Diagonal Tramo 3/4 sur 400.

Parece un cambio sencillo, pero implementar esas nuevas direcciones, requiere que todos los actores involucrados las entiendan. Habrá que hacer sobres más grandes, mapas nuevos que usen los carteros para saber dónde están las cosas, DNI actualizados con la nueva dirección, formularios del padrón soportando la nueva versión, etcétera. Como ves, algo sencillo, pero nada trivial. Por otro lado, tampoco podemos tirar todo el material viejo, porque deben seguir coexistiendo las antiguas direcciones junto a las nuevas.

Por tanto, seguimos con nuestro tema inicial, el soporte de IPv6 requiere que todo el software y todo el hardware que usemos, soporte IPv6.

Dentro del hardware, podemos empezar con la infraestructura nuestro ISP que nos asigna la IP pública que tenemos, y que debe actualizarse IPv6. Como además, será probablemente un sistema complejo formado por bastantes elementos, todo su hardware y software deberá estar actualizado.

Una vez nos ha dado una IP de las nuevas, nuestro sistema operativo tiene que ser capaz de manejarla. Si abrimos un navegador web, el navegador tendrá que estar programado también para entender esas direcciones, de forma que cuando escribas en la barra de direcciones www.javiergutierrezchamorro.com, sea capaz de preguntarle a un servidor DNS con IPv6 la IP a la que está asociado ese nombre.

El servidor DNS consultado, asimismo, deberá entender que queremos una IPv6, y devolverla. Una vez devuelta, el navegador conectará con esa IP, y será el servidor web el que deba ver que es IPv6 y por tanto le responda como espera.

De nuevo, es un problema que involucra tantos elementos, y que todos ellos deben estar actualizados para entender las nuevas direcciones, que su implantación se complica, ya que como puedes ver, de nada sirve que nuestro sistema operativo de última generación admita IPv6, si el resto de elementos no lo hacen.