Impresionado con la calidad y el saber hacer de las J’hayber New Olimpo, he decidido agenciarme las Atolón Marino, donde J’hayber demuestra su buen hacer, y viene a darnos un poco más de lo mismo.

Nos encontramos con una caja de cartón exactamente igual a la de las Olimpo, es decir, más bien discreta y sin nada destacable, Dentro, cada zapatilla en bolsas de plástico transparante para protegerlas, pero sin ningún papel en su interior para evitar que se deformen. La etiqueta del fabricante, nos vuelve a sorprender de manera agradable con un “Fabricado en España”.

Como la mayoría de productos de la gama classic (Atenas, Olimpia, Isla, y Pista), el diseño de las Atolón, recuerda enormemente al de las Olimpo, es decir horma ancha y cómoda, gruesa suela de poliuretano inyectado (Voralast). El toque diferente lo da su gama de colores marrón, taupe, gris, marrón, y el mencionado azul marino, así como su exterior de piel de serraje.

Una concepción conservadora, gracias a la cual nunca pasarán de moda, pero con las que tampoco destacaremos. Ideales para los que nos gusta calzar cómodos, independientemente de cómo nos vean los demás.

Los cordones, idénticos a los de las New Olimpo, son de muy buena calidad, flexibles, y algo elásticos. Perfectos si no fuera porque les falta un poquito de longitud para al menos en mi caso, poderlos atar holgadamente.

La lengüeta, grande y muy acolchada evita roces innecesarios, por lo que no es de extrañar que en cuanto a comodidad, de nuevo sea muy buena, igual que el agarre, tanto en suelos secos, como mojados. Respira resistencia se mire por donde se mire, aunque ello se transforme en un peso algo más elevado que en otras zapatillas.

Tanta resistencia, viene en detrimento de una transpiración del pie, que podría ser deficiente si no fuera por estar fabricadas en piel vacuna que la facilitasen, y que a cambio nos proporcionarán bastante abrigo en temporadas más frías. En este aspecto superan ligeramente a las Olimpo, con un interior quizás algo más delgado, y dobles agujeros de ventilación laterales, perdiendo a cambio las microperforaciones.

Sorprendentemente se muestran algo más flexibles que las Olimpo, no le veo una explicación a este hecho, pero es agradable, notándose especialmente si calzamos unas, y acto seguido nos ponemos las Atolón.

Queda por ver qué tal se comportará el serraje, a medida que el uso, los roces, y las gotas de lluvia vayan haciendo mella, porque probablemente resulte mucho más delicada que la piel flor, a pesar de que seguramente cuente con un tratamiento hidrófugo que le permita en cierta medida repeler la humedad, y así alargar su vida. En todo caso son puras conjeturas, que como de costumbre, desmentiré o confirmaré a medida que pase el tiempo. El propio fabricante recomienda lavarlas a mano, y posteriormente aplicar una crema protectora para zapatos, así que quizás no sean tan delicadas como me estoy planteando… De ser así, sería su única fragilidad.

Un producto por tanto altamente recomendable, donde la única pega es su precio de 58€ en la tienda oficial, que no obstante, puede rebajarse sustancialmente en tiendas físicas y de internet, hasta rondar los 40€-45€.

Para no repetirme más, y aburriros, voy a rebelaros ciertos secretillos que no están difundidos, y que he podido esclarecer gracias a bastante investigación, y la ayuda del Departamento de Comunicación de J’hayber, que se han mostrado muy colaborativos.

¿De donde viene el nombre J’hayber?
Ya os expliqué la herencia de la compañía en su momento, pero por pocos es conocido el origen del nombre comercial. Si consideramos que es una marca puramente española, y que allá por los años 70 no se estilaba demasiado aquello de aglosajonizar nombre, resulta curioso lo de J’hayber. Tanto es así que en nuestra infancia, para muchos de nosotros, denotaba una marca extrajera.

Pues bien, hay muchas leyendas al respecto, pero parece que la más verosímil es a raíz de los cuatro fundadores iniciales. Dos de ellos, eran los hermanos Bernabeu (Mariano Bernabeu y Rafael Bernabeu), los actuales propietarios, y de ahí el “ber”.

Los otros dos (Jesús Murcia y Vicente Quiles), tenían un negocio llamado “Hay”, y eso es lo que pusieron. La J viene del nombre de Jesús, uno de los fundadores.

¿Cómo se pronuncia el nombre J’hayber?
Antaño las llamábamos “jota-jaiber”, pero parece que últimamente se lleva más el “jaiber”. El caso es que al ser una palabra inventada, y compuesta en base a fragmentos, su pronunciación no está clara, y por tanto dependerá del idioma en el que lo hagamos. Si decidimos inglesizarla, sería “jaiber”, que casualmente coincide con la pronunciación del apóstrofe en el catalán que hablaban sus fundadores.

De modo que la pronunciación sería simplemente “jaiber”, sin el “jota”, y aquella denominación de “jota jaiber”, no tiene otra explicación que el poco conocimiento de inglés que teníamos en aquellos años.

¿Dónde se fabrican las J’hayber?
A diferencia de otras marcas, muchas J’hayber continúan siendo fabricadas en España (Made in Spain) en su factoría de Elche, algo muy de agradecer, y más en estos tiempos que corren. Fundamentalmente todos los modelos que tienen suela de poliuretano inyectado (Atenas, Olimpo, Atolón, etc), se fabrican aquí. El resto se hacen fuera. Como ya os comentaba, la etiqueta indicará claramente un Fabricado en España en ese caso, y la omitirá especificando un “Importado por” en caso contrario.