Tras el chasco con Need for Speed Rivals, os contaba que no iba a desaprovechar la oportunidad de exprimir el hardware del MSI Apache Pro, y que iba a darle caña a algunos juegos.

Reconozco que nunca he sido mucho de jugar. De niño y adolescente, era un incondicional de los salones recreativos, y en ordenadores personales, me gustaba más jugar que ahora. No se si sería debido a la filosofía arcade, con la que en 5 segundos sabías jugar, y la adicción venía en base al dominio, el perfeccionamiento y el avance, que era mucho más joven, o que los juegos actuales no valen la pena. El caso es que cada vez jugaba menos.

Nunca es tarde para rectificar, así que les di una nueva oportunidad, ya os dije Need for Speed Rivals, espectacular, pero aburrido. Luego puse Need for Speed Most Wanted, no duró ni dos horas. Era más de lo mismo, buenos gráficos, una ambientación de juego increíble, pero aburrido con tanto paseo arriba y abajo.

Cambié un poco de tercio, y me fui a F1 2015. Alucinante, las recreaciones de los circuitos y los pilotos son soberbias. Como simulador no vale mucho la pena, pero como juego me entretuvo. Lo malo es que al día siguiente, ya lo dominaba. Es decir, bastan 2 o 3 vueltas a un circuito del campeonato que conozcas, para ganar con facilidad. Si no lo conoces, 5 o 6 vueltas son suficientes, y esa práctica te permite quedar en primera posición, incluso con escuderías de última fila, sin demasiada dificultad.

Probé Project Cars, una alternativa que parecía interesante. Tirando a la simulación, no está mal, pero es demasiado complicado de aprender. Si lo comparo con Live for Speed, donde te “sientas” al volante, y ya sabes como funciona casi todo, aunque luego necesites horas y horas de práctica para bajar segundos y ser competitivo, Project Cars, es complicado hasta para empezar.

Por último acabé con Need for Speed The Run. Esto es, tuve que remontarme hasta el año 2011. Aquí si me gustó, un juego de conducción, cruzando Estados Unidos durante 5.000 km, que no baja el ritmo, y en donde lo que prima, es conducir rápido. Como tiene que ser un NFS.

Me preguntaba si con la industria del videojuego estaría ocurriendo como la del cine. Cada vez presupuestos más elevados, y desarrollos más largos, con sonidos de estudio, canciones de grupos de renombre, actores reales, secuencias de vídeo con calidad cinematográfica, licencias de coches reales, gráficos increíbles, pero con una jugabilidad pobre, que no engancha, y a la que le falta ritmo. Inevitablemente me viene a la cabeza la película Vengadores: La era de Ultrón, donde extrapolando se repite lo mismo que en estos juegos. Buenísimos actores, una historia que no está mal, presupuesto casi sin límites, efectos especiales abrumadores, pero al final, da mucho menos de lo que cabría esperar.

Quizás es que como público no necesitamos tanta innovación, ni tantas pretensiones. Puede que por eso sagas como Arma Letal, tuvieran tanto éxito. Sabíamos lo que nos íbamos a encontrar, con novedades menores, y mejoras, pero nada cambiaba exageradamente. Quiero decir, que sería más barato, y más entretenido, un juego de carreras de coches, donde ya supiéramos lo que íbamos a encontrar. No necesitamos tanto hilo conductor, muchas veces forzado, sino solamente un juego que nos divierta.

Puede que me esté haciendo mayor, y mi cerebro siga con los esquemas de antaño. No obstante, no puedo evitar pensar, que se despilfarra esfuerzo en cosas, que no apreciamos, o no sabemos apreciar, mientras que se dejan de lado las que sí.