En este mismo espacio he hablado de marcas relojeras españolas que han marcado época, y que afortunadamente siguen con nosotros. Recordad los ejemplos de Kronos, Duward. o Thermidor.

En el caso de hoy hablamos de Relojes Justina, la que es la marca en vigor más longeva en el sector de la relojería de nuestro país, pues sus orígenes se remontan a un lejano año 1898. Seguro que te sorprende que esto quiera decir que es más antigua que Rolex (1908), Citizen (1924) u Orient (1950). Una herencia parecida a la de Hamilton y Seiko (1892).

A mediados del siglo XIX, Tomás Alonso Otero es un niño que se apasiona por la mecánica. A raíz de in incendio en una iglesia de Astorga (León), rescata un reloj de pared que inicia su actividad relojera. En el mencionado año 1898, su hermano José Alonso Otero funda el Almacén de Relojería Otero en la ciudad de Dueñas (Palencia). Se dedican a la producción y comercialización de relojes de pared, despertadores y relojes de bolsillo.

La empresa pasaría a manos de su hijo, José Alonso Caballero, después su nieto José Luis Alonso Cilleruelo, y a partir de 2010, su bisnieto José Alonso Torres. La evolución no ha sido fácil, y en tiempos recientes han debido buscarse las castañas de diferentes formas, llegando a distribuir la marca Pertegaz, Jacques Lemans, Paul Hewit, Naak o incluso Reebok y US Polo, como una burbuja de oxígeno que facilite su internacionalización.



En tiempos recientes Justina se ha caracterizado por una amplia variedad de modelos. Desde relojes de gama básica, hasta modelos más refinados. En ambos casos con un precio muy contenido tanto con maquinarias de cuarzo como mecánicas. De hecho este Justina 11906B tiene el honor de ser uno de los relojes más económicos del mercado equipados con un calibre suizo ETA 2824-2. Como os explicaba en Los precios de los calibres, solamente la maquinaria cuesta al detalle 200€. Una prueba más de lo que es capaz de hacer una marca que se centra en aprovechar sus recursos haciendo las cosas bien. Sin dispendios absurdos en publicidad, embajadores y cosas por el estilo.

El problema es que hemos visto movimientos chinos en los más básicos, Miyota en los medios y ETA en los altos, y claro no es igual la impresión que puede tener alguien de un mecánico de los baratos como el Thermidor Divers, que alguien con uno como este. No obstante, creo que siempre han ofrecido mucho por su precio.

El Justina 11906B Automatic apareció en el mercado entorno a 2013, así que es uno de los modelos más actuales de la marca. Como de costumbre, comenzamos por su presentación.

El empaquetado consiste en una caja de cartón de color blanco, demasiado anodina para mi gusto. No vemos Justina por ningún lado.



Cuando la abrimos, las cosas mejoran mucho, una caja de plástico bien terminada y con materiales muy agradables. No obstante, también sin marca, como si fuera un componente genérico que no se han molestado en personalizar.



Pero nos equivocaríamos porque en Justina han decidido apostar por la discreción, y las identidad de la marca está una vez la abrimos. Unas letras doradas con el precioso lema “Justina 1898”, y unos buenos revestimientos en donde encontramos el reloj con una almohadilla de calidad.



El manual de instrucciones y tarjeta de garantía son bastante completos, incluyendo un muy en desuso certificado de calidad que me encanta, y dándonos las gracias por haberlo elegido. Está en español y también en inglés. Mucho podrían aprender otras marcas de supuesto prestigio de este reloj. Otro detalle agradable son las dos etiquetas, la de la marca, y la del fabricante o ensamblador, es decir Justina y Almacén de Relojería Otero.



En este Justina Automatic, la esfera es simple y bonita con un color blanco perlado, es de concepción elegante, pero no excesivamente clásica. De un estilo que me recuerda un poco la del Certina DS-1 Day Date es decir que, podemos vestirlo con jeans y camiseta sin mayores problemas. En este 11906B han tenido a bien incluir lumen en las manecillas y los índices horarios, que además ofrece un rendimiento ligeramente por encima del que he visto en otros relojes de estética similar y procedencia helvética.

Las manecillas son plateadas, primando otra vez la elegancia, y a mi modo de ver, un acabado pavonado habría mejorado no solamente la visualización, que ya es bastante buena de por si, sino también el aspecto. La esfera va protegida por un cristal mineral ligeramente curvado que en mi opinión está mejor resuelto que en un Orient Bambino.



La caja es de acero inoxidable cepillado en los laterales, y brillante en el resto. Según mis mediciones tiene 42-43mm de diámetro sin contar la corona, un tamaño más moderno y mayor al habitual en estos relojes de carácter formal. La corona es notoria, de gran tamaño, y que no se ve a menudo en relojes de este estilo. Estética a parte (y le queda muy bien), es además muy cómoda de usar.

La correa es de piel en color negro con un bonito detalle de pespuntes en color blanco. De nuevo es esa imagen de elegancia, pero no particularmente clásica. Tiene 20mm de ancho, es de buena calidad, y la hebilla de acero brillante lleva la firma de la marca. El inconveniente es que es una correa italiana, suministrada por Vera Pelle, y aquí los suyo hubiera sido una Made in Spain.

La trasera es aún más espectacular que el frontal. Es de acero inoxidable y va atornillada. Cuenta con un cristal de exhibición nos da la información necesaria del reloj. Menciona un 6564 que no he podido determinar a que hace referencia.

Nos deja ver el bonito ETA 2824-2 que lleva en su interior. De ahí lo de Swiss Automatic Movement, y que es uno de los puntos diferenciales de este reloj. Una maquinaria de carga automática con rotor bidireccional que como todos sabéis trabaja a 28.800 vph, tiene 25 rubís, y admite remonte manual y parada de segundero. ETA declara para el grado estándar una precisión de +/-12 segundos por día y 38 horas de reserva de marcha. Mis mediciones han dado -4s/día y un total de 43 horas de autonomía, que me parece excelente porque evita tenerlo que ajustarlo más que una vez al mes, momento en que aprovecho para corregir también la fecha gracias al pase rápido incorporado.



Quizás solamente ha sido cuestión de suerte, tal vez en aquella época ETA ajustaba mejor sus ebauches, o incluso (poco probable pero sería bonito) en Justina los han ajustado al montar el reloj.

Al final de todo es inevitable compararlo con el Tisot Heritage T019.430.16.031.01 (Visodate), que si bien cuenta con cristal de zafiro e indicador de día de la semana carece de lumen, su precio es casi el doble. En cambio en Justina, sin grandes pretensiones han conseguido un producto muy bueno. Estoy convencido que si fuera de Junkers o Zeppelin todo habría sido muy distinto, cosechando notable éxito y admiración por los aficionados, en vez de ser considerada por muchos marquistas como “un quiero y no puedo”.



Ciertamente tal vez la caja sea un modelo genérico de origen asiático, así como otros componentes, pero eso es una práctica bastante extendida hoy en día, y que no merma el mérito de la pieza y la labor de la marca. De hecho en Kronos tenemos un modelo virtualmente idéntico, el Elegance Automatic Silver (787.105) que con un precio de tarifa más elevado, equipa un cristal de zafiro y todavía se vende. La trasera menciona también el 6564.

Una ventaja de las correas de piel, es que un cambio te permite modificar notablemente la personalidad del reloj. Quería conservar ese aire clásico en el reloj, pero dándole un carácter más vintage. Esta Morellato de piel marrón claro, costuras de piel a contraste y esas microperforaciones le daban un toque racing que hacen que se adapte aún mejor a mi.



Debo terminar este análisis con una crítica, y es la atención al cliente que ofrece la marca desde su página web, un servicio inexistente. Tras haberles contactado dos veces a la dirección de email que proporcionan, y otras dos desde el formulario a tal efecto en referencia a algunos detalles sobre este Automatic, no he obtenido ninguna respuesta. Lamentablemente ese desinterés es una muestra significativa que explica como productos tan competitivos como éste, sean marginales y casi desconocidos.