La Navidad es tiempo de cine, y le ha tocado el turno a King Kong.

A priori, sorprende la longitud del metraje, que sobrepasa las 3 horas de duración, muy en la linea de Peter Jackson.

La ambientación del Nueva York de los años 30, es excepcional, muy creible, y con gran cantidad de detalles.

Los personajes, se han actualizado levemente a nuestros tiempos. Así, el papel de Jack Black interpretando a Carl Denham está bien bien equilibrado, tendiendo más hacia los negocios, que a la maldad intríseca de Robert Armstrong. Mientras que Naomi Watts haciendo de Ann Darrow, mucho más sensible y menos histérica que su homóloga Fay Wray.

El nuevo Kong, es mucho más tierno que el inicial, lo que ayuda a mejorar la película.

La mitad de la película, en la Isla de la Calavera (Skull Island), se me hace demasiado larga, y exagerada en cuanto a luchas, efectos especiales y acción.

En general sobran peleas, y le falta algo de suspense.