Tras las grandes satisfacciones del Kronos Pilot Automatic Moon Phase (718.35), diría que el reloj predilecto de toda mi colección, y ahora que ya conocéis la marca Relojes Kronos, hoy os traigo muy última conquista, el Kronos Sport Q Racing Chronograph Silver.

Como su propio nombre indica, la gama Sport-Q de Kronos la forman los relojes de carácter más deportivo de la marca, tanto mecánicos como de cuarzo. Compuesta por diferentes familias. El caso que nos ocupa es la de los Racing Chronograph, formada por tres miembros que representan un claro homenaje a los cronógrafos de competición de los años 1970. Los modelos disponibles son: milanesa y esfera plateada (K005.8.105); correa de piel y esfera plateada (K005.105); correa de piel y esfera negra (K005.55).

Con la referencia K0058105 y conociéndome, sabéis que optaría por la esfera de color claro, y mi preferencia en favor de los armis, o brazaletes de acero tenía clara que escogería la opción con malla de acero o milanesa. Me gustan las esferas de color claro porque las encuentro no solamente más legibles, sino también más alegres y más originales. La mayoría de relojes que vemos en muñecas masculinas se caracterizan por esferas negras, grises oscuras o azules. El asunto del armis es un criterio puramente práctico. Los encuentro más cómodos y son más duraderos. En un reloj con correa metálica, casi siempre le podrás poner una de piel o de silicona. Lo opuesto, esto es, a un reloj con correa ponerle un brazalete no siempre será posible.



Tal vez os sorprenda que haya optado por un reloj analógico de cuarzo. Siempre he sido de mecánicos, y ocurre que al menos de momento, en Kronos Watches no ofrecen los Racing Chronograph con movimientos automáticos. Si que dentro de Sport-Q tiene los relojes Sport Q 200MTS que se ofrecen tanto en cuarzo como en automático, pero no es el caso de estos Racing Chronograph ni del resto de relojes de la gama.

¿Por qué lo elegí? Sencillamente fue amor a primera vista. Viendo los nuevos modelos en el catálogo, como los elegantes Minimalist Day Date que también me gustaban mucho, los Racing Chronograph me conquistaron. Fue una decisión que si intento racionalizar, tiene muchas explicaciones, una estética que homenajea a aquellos cronógrafos profesionales de la época, un diseño deportivo y contundente y una esfera tipo panda que refuerza todo lo anterior.

El guardatiempos se presenta en la tradicional caja de Kronos, una sencilla caja de cartón en color negro, pero que despierta nuestro interés con el texto de “Kronos since 1930”.



Dentro de ella tenemos la verdadera caja. De cuero sintético en color negro, y unas bonitas costuras con pespunte blanco. Si ya la encontré muy buena en el Kronos Pilot 718.35 de casi 1.600€, en este modelo representa una excelente sorpresa. Un detalle que pone a la marca española muy por delante de otras. Mientras abrimos la caja todo es una experiencia que nos ratifica que hemos elegido el producto adecuado.



La documentación consta en una tarjeta de garantía que incluye las instrucciones básicas, y un pequeño añadido acerca de las características del modelo. No está mal, y marcas incluso más caras lo hacen peor. Sin embargo, unas breves frases acerca de la marca, de agradecimiento al usuario por la compra, etcétera, apenas tienen un coste adicional. Obviamente la mayoría de usuarios tirarán todo ello a la basura, pero los que amamos la relojería como piezas únicas en la medición del tiempo, disfrutamos también de esos acompañamientos.

El reloj es imponente, en primer lugar por su tamaño de 45mm de diámetro sin contar la corona. Una caja de acero macizo muy robusta, y un brazalete tipo milanesa del mismo material y con un grosor y calidad aparentes excepcionales.



Inevitablemente nuestra mirada se va hacia la esfera, donde cada vez que nos fijamos apreciamos diferentes detalles, un reflejo del extremo cuidado que ha puesto la marca en él. Un bisel fijo de acero en color azul marino mate que va a juego con los marcadores del segundero interior. Una clara esfera de color blanco, que no plateada o silver, pero que no es completamente lisa y pobre, sino que tiene unos microgranulados que le aportan una textura más agradable y menos fría. El bisel interno si que es de color plata, repitiendo la escala de los marcadores de segundos. En mi opinión, esa pequeña franja es la que le el aire de competición automovilística, recordándonos los materiales ligeros de la automoción.



La manecilla horaria y minutera son plateadas, pero como normalmente reflejan los colores oscuros, suelen percibirse como azules casi negras, resultando muy fáciles de leer. Mi favorita es la aguja segundera en color amarillo anaranjado, muy vistosa, y que aporta el toque de color al reloj. Me recuerda a las agujas de un cuenta-revoluciones de competición. Un detalle que se nos puede pasar por alto al principio, pero que van contribuyendo poco a poco al conjunto del guardatiempos. Sin embargo lo que más me gusta de ella, es que actúa como segundero. Ya sabéis que en la mayoría de cronógrafos, tiene por función ser la trotadora, o sea la aguja que mide los segundos en el modo cronógrafo, y que por ende, está detenida a las 12 cuando no la usamos. En cambio en el Kronos Racing Chronograph opera como si fuera un segundero normal, que nos dan un reloj más pleno y con mayor movimiento.

El fechador situado a las 3, justo a la derecha del nombre de la marca, tiene un tamaño mayor al habitual y se ve muy bien en cualquier condición. A las 9 tenemos la subesfera totalizadora de minutos en el cronógrafo, y que comparte fondo y acabado de agujas con las principales. En cambio la de las 12, y la de las 6, con un fondo en color negro y unas aguas a base de círculos concéntricos, tienen un aspecto metálico muy bonito, usando agujas de forma triangular y totalmente blancas. La primera es el siempre útil indicador de hora en formato 24 horas, y la segunda corresponde al acumulador de segundos en el crono.

El lumen es bueno, y diría que excelente si lo comparamos con relojes deportivos. Está aplicado en todos los índices horarios, así como en las agujas horaria y minutera.

Los ajustes son perfectos y no vemos en él ninguna imperfección. Todos los marcadores están perfectamente alineados y las agujas exactamente en la posición que deberían estar. ¡Todos los relojes deberían ser así! El bisel cuenta con unas hendiduras que nos pueden hacer creer que es rotatorio, pero no es así, y esta es la primera contradicción que nos encontramos. Puesto que si como hemos visto, la aguja central actúa como segundero, no tenemos la posibilidad de medir lapsos de tiempo, y por tanto la escala en los 15 primeros minutos del bisel externo pierde su utilidad.



El cristal es mineral endurecido, hubiera preferido uno de zafiro, pero podemos decir que en un reloj deportivo, quizás sea más recomendable el mineral. Lo que debo destacar es que es el cristal de este tipo más transparente que he visto. Totalmente plano como a mi me gusta, y sin distorsiones aparentes en ningún ángulo. Nos permite consultar la hora en cualquier posición, pero también forzar la visión para contemplar detalles del interior de su esfera que de otro modo pasarían desapercibidos.



La caja con acabado de acero cepillado es deportiva y de muy buena calidad, ofreciéndonos una resistencia al agua de 10 ATM, que en un reloj así es lo adecuado. Se aprecia su solidez nada más tenerlo en la mano y que nos transmite una sensación de calidad y robustez. Se complementa con una original corona a presión que es de color negro, y que va firmada con la K de la marca como debe ser. El reloj vuelve a jugar con esos dos tonos no ya sólo en la esfera, sino además en los pulsadores.

La trasera es también de acero y a rosca, también muy sólida. Nos recuerda la información básica del reloj y en ese cumple. Sin embargo, acostumbrados a todo lo que hemos visto en el frontal, y puestos a pedir, echamos de menos algún detalle racing, o alguna referencia a Sport Q.



La milanesa va en la linea del resto. De acero de buen grosor y contribuyendo a la estética vintage. Es cómoda y no arranca el bello, está bien acabada en acero brillante, y ofrece cierre de seguridad que es muy conveniente en estos brazaletes, pero que casi nadie parece haber pensado en ello. Finalmente el cierre va firmado con Kronos, así que no hay ningún detalle que hayan olvidado.



En el interior contamos con una maquinaria japonesa SII VR33 de Seiko-Epson. Un módulo fiable y probado, que exceptuando el segundero central, es bueno sin llegar a ser excelente. Una precisión de +/- 20 segundos por mes, y una autonomía de 3 años mediante una pila de botón SR920W.

Llevar este Kronos es una actividad agradable. Su peso hace que lo notemos en la muñeca, que seamos conscientes de que lo llevamos. La malla metálica es bonita, pero además cómoda. El tamaño no parece tan grande como realmente es, así que incluso en muñecas medias tirando a delgadas como la mía no desentona. A los pocos días, conociendo ya casi todos sus detalles, somos capaces de valorarlo todavía más. Tiene mucho mérito un reloj tan masivo y con tantos pormenores en cuanto a diseño, que no haya terminado siendo poco legible o incómodo. Nos permite un uso dual, tanto como reloj de uso diario con unas buenas características, como el del disfrute de la pieza observando su estética y sus acabados.



El precio oficial es de 280€, ligeramente más alto que en otros relojes del mismo estilo, y que me parece caro. Ahora bien, si lo ponemos frente a máquinas de procedencia suiza, en las que este Kronos es capaz de plantarles cara, podemos llegar a la conclusión de que en realidad es barato. Personalmente opino que su precio es el adecuado para todo lo que ofrece, y que combinando un precioso diseño con unos acabados que rozan lo exquisito, es justo.

Esperemos que con el tiempo, podamos ver este tipo de diseño con calibres mecánicos, potenciando de ese modo todas sus cualidades de disfrute.