Llevo unos cuantos días que coincide en que me calzo unas Paredes Estrella y un Casio F-84W. Lo que empezó como una casualidad, es algo que he ido forzando.

Esos fines de semana en los que unas humildes, y aptas para todo zapatillas deportivas como las Paredes Estrella, o Ecology combinadas con un reloj digital de Casio Collection como un F-84W, un F-91W, un A-158W, un A-159W o hasta un CA-53W; te dan la impresión de ser la pareja perfecta.



Ambos son productos que me gustan, uno del calzado, y otro de la relojería. Pero además, es que son honestos. Objetos que no pretenden ser más de lo que son, no aspiran a aparentar. Que llevan mucho tiempo con nosotros sin apenas cambios, y que en cierta forma, nos hacen sentir igual ahora que hace 35 años.

No se trata solamente de rememorar aquellos tiempos pasados. Es mucho más que eso, porque cuando unos productos como estos, cambian tan poco con el transcurso del tiempo, nos damos cuenta de lo acertado que fue su diseño original. De cómo nos calzaban con comodidad, y nos daban la hora de forma práctica y sin complicaciones, antes, y ahora.

Como los Pepe Milán o el Kronos K-300, objetos que nos complementan y nos “visten”, pero que además demuestran que no hace falta gastarse demasiado dinero por tener algo que vale la pena.