Hacía muchísimo que no hablaba sobre productos de alimentación, así que hoy os hablaré de un producto que me ha sorprendido mucho, y de forma verdaderamente grata, las tapas de Carretilla.

De momento disponen de dos variantes dentro de la gama de de tapas, las allioli, o como ellos las llaman patatas con ali oli, y las patatas bravas. Seguramente has probado otros tipos de patatas con allioli de esas que vienen listas para tomar, y te habrás dado cuenta, que se encuentran refrigeradas, es decir, tienes que guardarlas en la nevera. De modo que la primera novedad de estas tapas, es que no necesitan frío para su conservación, lo cual es una comodidad. La clave es según indican desde Industrias Alimentarias de Navarra, el grupo que engloba a Carretilla, son sus ingredientes de primera calidad, la tecnología de su envase, y su preparación patentada. El marketing habitual, pero que en este caso debe tener mucho de cierto. Si como es mi caso, eres desconfiado por naturaleza, te sorprenderá todavía más la leyenda que no incorpora colorantes ni conservantes.

Aunque ambas variedades son muy parecidas, me centraré en las bravas, que son un producto novedoso, y que no había visto antes en ese formato. Es decir, encontramos patatas congeladas, que se pueden preparar en sarten, microondas, u horno, y hasta encontramos patatas bravas precocinadas, que se pueden dejar listas en el horno o el microondas. Pero no existía previamente este tipo de producto. Y es que si alguien debería ganar el premio al producto más innovador, tendrían que ser estas tapas de Carretilla, más que las ensaladas en bol de Conservas Isabel, de las que aunque también soy un entusiasta, la innovación es apenas el envase.

El truco de estas patatas bravas, es que vienen más bien cocidas, o sea, como si fueran las patatas con allioli, pero con salsa brava en vez de allioli. Se calientan 30 segundos en el microondas, y quedan listas para tomar. El sabor no es exactamente el de las patatas bravas de toda la vida, pues como digo no están fritas, pero se acerca mucho. Si las tomamos frías, es un entrante también original, con un sabor que no habrás probado antes. Serían como si tomaras unas patatas cocidas, que llevaran salsa brava en vez de allioli y perejil. El ligero toque picante, hace que se disimule más el hecho de ser hervidas en vez de fritas, y dan el pego.

El envase contiene 180g netos, está bien como tapa, o como acompañamiento de un plato, y cuestan del orden de 1,1€. La fecha de caducidad es de 1 año desde que se fabricó, lo cual es muchísimo. Las patatas con allioli refrigeradas, suelen indicar 1 o 2 meses como máximo. Así que éstas de Carretilla, dan mucho juego, y hace improbable que el producto termine caducándose.

Os habréis dado cuenta, que Carretilla está potenciando los platos preparados, con cerca de 30 posibilidades, y que además encontramos fácilmente en muchas grandes superficies. El problema que tienen, es que el packaging, me parece bastante flojo. Es bonito, y se identifica la marca Carretilla con facilidad, pero la foto del producto suele ser demasiado pequeña, y cuesta reconocerlo. Además, el tamaño de la tipografía que usan, no es muy grande, y no ayuda en la identificación del producto. Si os fijáis en la fotografía, veréis lo que quiero decir.