El pasado viernes 24 de julio de 2009, un artículo publicado en El País bajo el título Lo más ecológico… ¿que no haya vacas?, y firmado por Antía Castedo, venía a decir que el consumo de 1 Kg. de carne, equivale a nivel de gases contaminantes a recorrer 250 Km. con nuestro coche. La causa de ello son las elevadas cantidades de metano expulsadas por los bovinos, que contribuyen al efecto invernadero 23 veces más que el CO2 de los coches.

Supongamos la premisa anterior como cierta (es la razón de ser de las premisas), y si no me he equivocado, y lo he entendido correctamente, tenemos que:

Si un toro de lidia, tiene un peso aproximado de 500 Kg., esto equivaldría a 250*500 Km recorridos por un coche convencional, que nos dan el total de 125.000 Km.

Ahora bien, un Fórmula 1, tiene un consumo entorno a 15 veces superior al de un turismo convencional, por lo que si el recorrido lo hiciéramos con un monoplaza, hablaríamos de poder hacer como máximo 125.000/15 Km. O sea algo más de 8000 Km.

El caso es que en cada carrera de Gran Premio, se inscriben 22 monoplazas, por lo que suponiendo que todos terminasen la carrera, cosa que contando con Adrián Sutil casi nunca ocurre, nos daría que cada uno de los 22 bólidos podría hacer hasta 8000/22 Km. Esto es 363 Km.

Bien, tenemos la cifra de que por toro, 22 coches de F1 recorrerían cada uno de ellos 363 Km.

El caso es que cada carrera está limitada a entorno a 300 Km. de recorrido, por lo que según lo anterior, los 22 coches habrían acabado, y todavía habrían generado un 20% menos de efecto invernadero que un toro.

Pero claro, en las corridas de toros, no solamente se asesina a un animal, sino que lo habitual es que sean liquidados con sufrimiento y saña, a al menos 4 animales, con lo cual, y tirando por lo bajo tenemos que 1 Gran Premio de Formula 1 genera 4 veces menos gases de efecto invernadero que una corrida de toros.

Por supuesto todo el razonamiento anterior, se basa en las emisiones directas, aunque por otro lado también obvia el hecho que mientras un GP es seguido en nuestro país por alrededor de 6 millones de espectadores, los certámenes de toreo, en el caso de los más relevantes, pocas veces llegan a 1 millón de ellos.

Vemos entonces que no sólo los toros contaminan muchísimo más que la F1, sino que el coste de entretenimiento por espectador, medido en emisiones de efecto invernadero, es de 25 veces mayor.

Los números sorprenden ¿verdad? Pues ya va siendo hora de que nuestros gobernos prohiban las corridas de toros, y en su favor potencien la Fórmula 1… Ahora en serio, con sólo lo primero, ya ganaríamos mucho.

Así que ya sabéis, de Toros, ¡sólo los Rosso!