Con la reciente popularización de navegadores web alternativos, cada vez se discute con mayor frecuencia que navegador es el más rápido.

Si el más veloz es Opera como sus desarrolladores anuncian a bombo y platillo, si es la nueva esperanza del código abierto Firefox, o el clásico Internet Explorer.

Según mis pruebas, no demasiado rigurosas, puedo deciros que en cuanto a velocidad de renderizado, Opera suele ganar, aunque la velocidad aparente suele ser más grande en Firefox/Seamonkey debido a que va mostrando la página poco a poco. El omnipresente Internet Explorer vence ejecutando código Javascript.

La velocidad, tampoco es algo que tenga mayor importancia hoy en día, a no ser que sigamos utilizando hardware obsoleto. En la mayoría de casos, el cuello de botella en la velocidad es el propio usuario, o la conexión a internet, casi nunca el navegador. Por ello el motor de Gecko que muestra la página mientras se va cargando, así como la navegación por pestañas, hacen que Firefox/Seamonkey sea el navegador más rápido en términos de usabilidad.

En cualquier caso, si nos queremos poner en plan purista, ninguno de ellos sería el navegador más veloz. Gana la batalla el clásico y multiplataforma navegador Lynx. Su velocidad viene dada por el hecho de que únicamente carga y muestra texto. El resto de elementos de la página como imágenes, shockwaves, applets, … son todos omitidos. Por otro lado, al renderizar en modo texto puro, en vez de modo gráfico como sus competidores, la velocidad de presentación es rapidísima.

Con la cantidad de contenido gráfico que se presente actualmente en la WWW, no es viable utilizar navegadores en modo texto como Lynx, salvo para cosas muy puntuales. En mi caso, el uso que le doy queda restringido a comprobar rápidamente cuan accesibles son mis páginas.