Con una floreciente industria e ingeniería alemana, con empresas como Porsche, BMW, Volkswgen/Audi, Mercedes Benz, Maybach, Opel, MAN, Setra, Continental, Mobil 1, Staedtler, Rotring, Faber-Castell, Lamy, Liebherr, Krups, Sinn, Steingraeber & Söhne etc, no es de extrañar que William Gibson, y otros autores del género ciberpunk, pronosticaran allá por los años 80, que el futuro pasaría indudablemente por grandes multinacionales del sector tecnológico procedentes de Alemania.

Una conclusión que apoyada por conocidísimas marcas del gran consumo tales como Adidas, Puma, Bayer/Schering, Deutsche Bank, Granini, Haribo, Henkel, Knorr, Playmobil, Lufthansa, Aldi, Lidl, parecía tener mucha lógica.

Sin embargo, era difícil vaticinar que ni Alemania, ni Estados Unidos, ni siquiera Japón, se llevarían el gato al agua, ante la actual amenaza de China, India, Corea, …

De modo que la mayoría de tecnología alemana, es en el mejor de los casos una sombra de lo que se anticipaba. Y en el peor escenario, apenas un rastro visible. Me refiero a nombres como
Braun, Telefunken, Grundig, Loewe, AEG (propiedad de la holandesa Electrolux), Bosch, Blaupunkt, Leica, Miele, Rowenta, Whirlpool, BASF, Osram, Siemens/Nixdorf, Gigaset, Simyo, Saunier Duval, …

Incluso otros que llegaron a extinguirse, me refiero a Saba (propiedad de la francesa Thomson), …

Lo mismo podríamos aplicarlo en el resto de europa: Philips (Holanda), Thomson/Technicolor (Francia), Nokia (Finlandia), Ericsson (Suecia), …